El secreto de la belleza está en 4 líneas

Esta que ven en las fotos es Barbacoas. Sí señor, la misma calle diagonal donde habitan el humo con la prostitución, la bareta con la plata, transexuales con jubilados, proxenetas con pedigüeños, el cigarro con el Cherry, el perico y la ropa sucia…

Con esta descripción, muchos evitarían atravesar esta calle de melancolía y olvido, y la verdad es que es evadida en el tránsito diario de asiduos caminantes; pero miren que rincon más expresivo es este, mural de sueños y exorsismos, manufactura de las vísceras humanas hechas color.

Quiero contarles el secreto del porqué lo feo se ve bello, deseo contarles cómo lo cotidiano, que pasa desapercibido, se vuelve bello de un momento a otro. El sencillo secreto de la conversión de lo desechado en bello. El secreto señoras y señores, con tono culebrero, está en las cuatro líneas imaginarias pero perceptibles a la mente, que encierran a una imagen en una fotografía.

Es decir, cuando se limita la realidad circundante y el devenir del movimiento, y se encierra esa realidad en una composición delimitada por cuatro lados, es ahí cuando la sinécdoque de la realidad, esa parte por el todo, se convierte en una nueva realidad más bella aún. Se los pongo así: Un vaso desechable de tinto tirado en el suelo, arrugado e impreso con la huella roja de un labial femenino es tomado como basura. Este mismo objeto, ubicado en un parapeto dentro de un museo, sería ya, un objeto de análisis y el visitante se pararía a reflexionar qué quería decirnos el artista de dicha instalación.

Por eso las fotos, por eso esas cuatro líneas invisibles, por eso esos cuatro lados que delimitan la realidad, convierten lo despreciado, en algo amada, bello, cargado de una estética con sentido. Vea más fotos de Barbacoas….

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