Cinco razones para un moisés solitario

La imagen puede dara entender varias cosas:

  • Que el neonato ya no lo es tanto, que creció y pasó del moisés a la cuna de baranda.
  • Que el recién parido tenía todas las noches el vicio de jugar a que arrancaba el cubrelecho, hasta que quedó solo la entretela.
  • Que el modelito de moisés al niño no le gustó porque se creía de mejor cuna, que “¡qué mañesada era esa! se le logró interpretar.
  • Que el esposo se enteró que el embarazo de su esposa, era sólo una excusa más para retenerlo y que dicha compra era un artilugio más sin son ni ton.
  • Que el moisés no cupo en el colectivo de Itagüí y les tocó dejarlo y llevarse al “chino” cargado en brazos.

JkDKLM<ç-. Por Jacobo Múnera López

Cuatro meses (y medio) tiene Jacobo, mi hijo. Y cuando sus posaderas reposaron en mi pierna izquierda, Jacobo prestaba atención al teclear de mis dedos.

Curioso y atrevido, se dispuso a escribir, no sé si crónica o cuento corto, en lenguaje que aún desconozco. Con agilidad manifiesta, mi pequeño prestó las manos a sus primeros intentos con la literatura. He aquí su primer texto. (Antes, los primeros esbozos eran en crayola ¡Qué lejos estamos de esos tiempos).

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Una decorada casa en Irra, Caldas

Peluches, peluchines, peluchitos, afiches, cartas, credenciales, cajas, recuerdos, recordatorios, perros, osos, piolines, fotos, dedicatorias, relicarios, bolsos, regalos y traídos, cristos, papas y dolorosas, paredes del recuerdo, museos del sentimiento, galerías de vida y existencia.

Al regreso de Manizales, la familia de mi esposa y yo, nos tocó detenernos en Irra, porque mi pequeño hijo, un mono de dos meses, venía con el cupo lleno al interior de su pañal. Nos detuvimos junto a una bombilla moribunda que nos permitiera ver y no tocar, cambiar y proseguir y así continuar sin mayores sorpresas el viaje. La bombilla era testigo de la bella casa que se dejaba ver a través de una puerta abierta.

Valentina era la única anfitriona en aquel hogar me permitió entrar, registrar sus acicaladas paredes llenas de regalos, objetos y recuerdos. Me impactó positivamente aquella casa y la bondad de Valentina, con menos de 10 años de edad, que nos dejó cambiar al bebé, usar el agua y traerles este recuerdo a ustedes.

Esas paredes son la bitácora real de la madre de Valentina, son su blog a la vista de muy pocos curiosos, son su diario personal.

Bebé encaletado

Es la segunda foto que tomo de un bebé encaletado entre el mobiliario de trabajo. En esta ocasión, es el bebé de Lady vendedora de legumbres en la plaza minorista de Medellín. Este afortunado niño, goza de la compañía de la mamá mientras ella trabaja, gozará de una buena alimentación basada en frutas y verduras, legumbres y tubérculos. Este bebé goza del cuidado de su madre y abuela. Este bebé goza de la buena compañía de los vendedores de la plaza, sonrisas y buena merca. Bendiciones para el bebé.

Si quieren ver otro bebé encaletado…

Juan David sigue creciendo

Caseta con niño adentro