Cuando se iba a cine al “Centro”

Cuando iba a cine prefería ir al taetro El Cid, abajo del Parque de Berrío en Medellín. Para ir a disfrutar de alguna película, había que hacer una fila de media a una hora, dependiendo del éxito en cartelera. La fila se hacía en la acera de la calle en la que quedaba el teatro. Los vendedores de Chiclets Adams pasaban por cada uno de los integrantes de la fila, haciendo sonar la caja con los chiclets, ofrecían además, cigarrillos, confites, Chitos y rosquitas.

En el teatro fumaban y sacaban la “moga”, el mecato desde la casa, incluso, algunos compraban pollo afuera que olía y despertaba envidias y vergüenzas allí dentro. En la mitad de la película daban comerciales y se encendían las luces para que usted “Visite nuestra confitería”. Toda esta parafernalia que ocurría, se debía a que el mensajero de aquel teatro, debía ir corriendo hasta el Junín 1 ó 2, a llevar la lata con la primera parte de la película y así ahorrar costos de proyección.

La imagen corresponde a Bogotá, pero cuando vi los empaques de mecato, recordé mis pinitos como espectador de cine. Recomiendo buscar: La cambiadora de páginas.

Una chaza en Bogotá

Hoy… hoy, definitivamente no tengo nada para escribir. Póngase a trabajar, a ver novelas, a leer un libro, a cocinar, a caminar, a organizar la casa, a hacer un mandado, a quebrar corozos, a balconear, a escuchar AM, a trapear 6 pasadas, a buscar ropa para regalar… porque no sé qué decir hoy. ¿les parece?

Recorriendo Bogotá en taxi

Taxistas, sicólogos del pueblo, orejas del estado, ambulantes solitarios, escuchas del dolor, hinchas de todos, críticos de fútbol, analistas económicos, economistas, ahorradores de gasolina, expertos en mecánica, groseros algunos, buenas papas otros, callados pocos, conversadores eternos la mayoría, preguntones, voyeristas, expertos observadores del pasado a través del retrovisor.

Vejigas a reventar, hemorroides frecuentes, brazo izquierdo bronceado, calor sofocante, vidrios abajo, maniguetas malas, sin devueltas, ¿tiene menudita, reina?, barriga pronunciada, piernas flacas, dolor de espalda, almuerzos a las tres, comida ya veremos… “Hoy no, mi amor, que estoy cansado”.

Taxista de Bogotá.

Con violencia Nadie Gana

  • Pegándole a las mujeres, nadie gana.
  • Matando al otro, nadie gana.
  • Armándonos, nadie gana.
  • Amenazando al prójimo, nadie gana.
  • Siendo machistas, nadie gana.
  • Dejando ojos morados, nadie gana.
  • Con revólver en cinto, nadie gana.
  • Torturando sicológicamente a la pareja, nadie gana.
  • Empujando en la fila, nadie gana.
  • Frunciendo el ceño, nadie gana.

Caín, ¿por qué tuviste que comenzar esta vida de errante salvajismo?

Foto de aviso en poste de semáforo en Bogotá D.C.