Los terneros encostalados de Sonsón

El caballo ‘Segundo’ espera la orden de su dueño para seguir la marcha con dos semovientes encima de la bandeja de la carretilla, la misma que jalona a diario por las calles de Sonsón.

Los dos terneros esperan, resignados, el continuar de la marcha que los llevará a alguna finca del municipio en su zona rural. Reposan presos, encostalados como con camisa de fuerza que amarra a loco alguno.

Ahí están, pues, aburridos, con su libertad menguada por instantes, hasta que el dueño de ‘Segundo’ grite: Joo, joo y lance besos (picos) al aire, como arreo, como estímulo para tirar de la carreta.

Esas fotos que hablan…

Lucía Victoria Torres es escritora, cuentista, periodista y docente, entre otras cosas, pero lo mejor: es amiga mía.

Hablando de montañeradas, me colabora esta vez con estas imágenes, que acompaña con unos textos inspirados por la misma foto. Fotos que hablan.

  • Ventaneando espero aunque me desespero… porque qué esperadera carajo

  • Ay querida, está que llega el que me quiere comprar a mí

  • ¿Y nosotros cómo nos metimos aquí.
    Peor, ¿cómo salimos?

  • Yo aquí esperando a que mi patrón venga. ¿Qué se podrá pescar en ese monte?

Costumbres, mañas y rituales

  • Nos ubicamos en el mismo sector del salón, si no, en la misma silla.
  • En casa, es fijo nuestro lugar en la mesa.
  • Nos bañamos de igual forma cada día y en el mismo orden, nuestras partes.
  • Tomamos la misma ruta cada vez rumbo al trabajo.
  • Cada almohada tiene su orden.
  • Combinamos de igual forma nuestro ropero.
  • Sintonizamos la misma emisora cada día.
  • Almorzamos en el mismo restaurante.
  • Nos acostamos pal mismo lado.
  • Nos enjabonamos primero aquello y después lo otro.
  • Compramos las mismas frutas.

Somos íconos ambulantes, somos signo, siempre el mismo y por ello -y en esto me apoyará mi ex profesora en Diseño Gráfico, Marta Laverde- aconsejo a mis alumnos siempre, tratar de romper esas líneas tan rectas y prediseñadas (Perdón, pero es que odio la palabra paradigma).

Cómo pretende la mujer soltera, con ganas de novio, encontrar su pedacito haciendo las mismas cosas, las mismas rutinas, los mismos lugares.

Cómo pretendemos ser creativos y producir nuevos resultados, si siempre hacemos lo mismo y no esculcamos lo desconocido.

Cómo quieren otros, ser más alegres, más despiertos, más felices; si viven siguiendo la misma ruta cada día.

El novio, la novia, el amante, la sonrisa, el dinero (si así lo quieren), la cosquilla, la sorpresa, el encuentro, la belleza, lo nuevo, lo raro, lo inesperado, lo tanto buscado; está a la vuelta de la esquina cuando rompemos esas líneas tan rígidas que nos dominan cada día sin darnos cuenta. ¡Pruebe y verá y después me cuenta qué le pasó! LO RETO A QUE ME CUENTE, QUÉ LE PASO DESPUÉS DE ESTE CONSEJO.

Diana, una alumna mía, siguió mi consejo calladita y después me confesó, que se había puesto el reto de cambiar sus mismos rituales y me dijo feliz, que el día que cambio de ruta para esperar el bus, se encontró 20.000 pesos y aparte de eso, se encontró un amigo que hace años no veía. PRUEBE…

Hermosa caja de embolar, tallada en alto relieve y pintada el colores primarios. Elementos tallados y pintados como son: Indio Pielroja, herraduras, caballo, botín, zapatilla Nike. Foto tomada en Carabobo entre Plaza Botero e Iglesia de la Veracruz.

Conoce otra caja de lustrar un poco más humilde…