Avances de mi desarrollo intelectual. Jacobo

Mi pardre me hizo extensivo los saludos que algunos de los lectores de mi columna me mandaron por medios digitales. Una de esas lectoras comenta que hace rato no saben de mí y, pues, para ella y para quienes me siguen, les contaré las breves que mi edad puede ofrecer.

Camino hace rato, eso no es novedad, pues, ya no soy bebé, soy un niño y con alto entendimiento. Que la crema del cono que adorna mi boca, es parte del rol que debo desempeñar en estos inicios de mi vida, además -y no sé por qué-, a los adultos les parece graciosísimo y tierno; personalmente me es insoportable.

Que mi vida social es amplia, no son pocos los cumpleaños y reuniones a los que he asistido. A lo anterior, les pido que sumen la cantidad de municipios a los que mis padres me han llevado. Si he escrito poco, es porque mi capacidad motora me impide escribir algo que no sean gazapos, perdón, rayas. Culpen a mi padre, que poco espacio me ha brindado en este, su blog, para contar mis logros y avances, personalmente prefiero llamarlo, mi cotidianidad.

Deseo contar que en el tema lúdico, prefiero los juguetes clásicos como los que me ha llevado el administrador de este blog / JACOBO, ¡RESPETE! / Ok, mi padre, pues, (eso lo hace feliz). Caballo de palo comprado en El Retiro, un caballito de lana virgen de ovejo, de Sonsón; un caballo con piel de res, que parecen reales, de la Ceja. ¡Este creyó que me fascinan los caballos!, un cascabel hecho con tapas de gaseosa y así, algunos juguetes más.

No nos apresuremos a contar más detalles de mi íntima vida. Un saludo para ustedes, señoras mías que me escriben y me mandan saludos. Son ustedes muy hermosas, espero que al regreso de sus periplos se manifiesten, jajajaja.

Jacobo.