Artefactos tecnológicos que nos recuerdan un camino

Jóvenes, estimados amigos, lectores, cuidadanos todos; este artefacto que ven en las manos del anciano también es TECNOLOGÍA, una sin ínfulas, sin egos, sin esnobismos, sin lenguajes extraños, sin orgullos pendejos. Esta tecnología que ven, es la adaptación del OBJETO a la necesidad del hombre y, este último, refleja el camino al que algunos llegaremos: la senetud, la vejez, la piel seca, la arruga, el ser y la consciencia. Algunos, llegarán iluminados; otros, repetirán el camino. Que este bastón, pues, nos invite a caminar con prudencia y sin caminados de pavo real.

No se olviden pues que las TECNOLOGÍAS, suntuosas o sencillas -como la de la foto-, están al servicio del ser y no al contrario. Que el fin último de todo bite activo, sea el de enaltecer la vida del hombre y de toda vida.

Recuerden, señores participantes del Campus Party, bañarse todos los días.

Redes sociales excluídas

A veces, el uso que se le da al lenguaje tecnológico, obra como elemento de exclusión. El esnobismo de los navegantes de la tecnologías de la información y comunicación propenden, quizás de manera inconsciente, por la inequidad. Segregan, subdividen, fraccionan.

Recuerden, jóvenes expertos en las nuevas tecnologías que la verdadera escencia es el hombre, y que éste, está por encima de toda creación, es quien le da sentido a lo manufacturado, a la idea producida. La tecnología, debería acercar las orillas que separa el cañón del egoísmo, no crear otra vertiente más en los valles de la separación.

En la foto: redes de cables y estampas humanas.

El trajín de cada día

Mañana de confites en venta, mañana de eterna jubilación, mañana de silla y espera, mañana de clientes en potencia.

Se madruga, se lava la cara, se baña, se viste, se atalaja, se desayuna y se sale a buscar la papita diaria para no dejar el menaje cesante.

Se vende mucho, se vende poco, se espera y se aguanta el sol, se vende uno que otro y se organiza de nuevo la chacita, se barre el territorio, se sacude el zapato de esta tierra amarilla virulenta y casi omnipresente.

Se sintoniza algo que entretenga, se escucha un tema y la hora exacta, se saluda al vecino, se carga a la nieta, se vende de nuevo, se dan las devueltas.

Se miran los buses, se saludan choferes, se levanta la mano, se regala una sonrisa, se recuerda, se da la bienvenida a la nostalgia y luego a la tristeza.

Se empaca de nuevo, se cierra el chuzo, se camina a la casa, se saluda a la muchachada, se lava la cara, se baña, se viste de pijama, se atalaja, se come la papita sudada, se cierran los ojos y suspira.

Imágenes:  Sector  San Blas, Comuna 3 / Actualizando desde Manizales