A la venta el “Expreso Carlitos” – Me 109 cito

Vuelvo a traer esta entrada, publicada el 6 de febrero de 2009, y la traigo porque me contactó don ‘Carlitos’, dueño de la chiva, quien la tiene a la venta después de que la administración municipal de Envigado, prohibiera este tipo de chivitas en el parque principal. Don ‘Carlitos’, pues, tiene a la venta tan hermosa chiva. Teléfonos: 302 51 24 / 311 386 66 51

Texto del 6 de febrero de 2009: Después de recorridos extensos, después de subir y bajar montañas, después de visitar nuevos municipios, he encontrado el que me parece, el mejor carrito para empujar. Se trata de una chiva Kentworth, la chivita más espectacular que he visto.

La pueden conocer o sus niños la pueden disfrutar en el municipio de Envigado, Antioquia. Y aunque la flota a la que dice pertenecer se llama Expreso Carlitos, no es de mi pertenencia -quisiera yo-. No he invertido mis dineros en DMG para adquirir yo semenjate bus, pero gracias al dueño, por tomar el Carlos, como digno de exhibirse en el frente, los laterales y en la cola de esta Kenworth.

Quisiera ser el dueño de esta belleza, ser niño y pequeño a la vez para yo caber en su interior. Quisiera ser el chofer que pita saludando a los demás choferes, orinar en plena carretera y comer por dos.

¿Querés ver más carritos para empujar?

La riqueza cultural de los buses escalera

Pintados a mano, los buses escalera de nuestra tierra colombiana son patrimonio cultural. Su riqueza gráfica es admirable. Su identidad nos hace sentir orgullosos.

Si con la mula se fundaron muchas tierras en Colombia, el bus escalera las colonizó. En los “escalera” viajaron los corotos del trasteo: la bacinilla, la cama metálica desarmada, las ollas de aluminio, las gallinas atadas, el perro ladrando, el loro enjaulado, los costales con la ropa, la panela atada, los racimos de plátano verde chorriando, el gato, la suegra, la viejita a la que tienen como un mueble más, el escaparate, el colchón enrollado de rayas blancas y azules, las matas, el marrano y miles de cosas más que esperan conocer la tierra prometida.

En los buses escalera han viajado también, aquellas familia desplazadas por la violencia inter-partidista, guerrillera y paramilitar. Allí los corotos son menos, y muchas las tristezas.

Partimos pa San Antonio de Pereira

Ha evolucionado la manera de andar en bus intermunicipal: Primero eran los buses con bordes curvilíneos que tenían rejilla atrás, había que decirle al chofer que parara que uno tenía urgencia urinaria. Para esa época era frecuente compartir espacio con las hermanas gallinas, con costales de cabuya pululantes de verdura y con petacas de tamaño colosal.

Pasamos a lo mejor que podía suceder… estrenar Pullman. Recuerdo que para ese entonces, la terminal de transportes de Medellín era un garaje rodeado, más que de buses, de bándalos y carteristas. Uno entonces se asomaba al atestado garaje a buscar el bus #236 que le correspondía y era uno apretando dientes para que fuera el bello Pullman con su sonido ronco de poder. Allí la miada era igual, con permiso del chofer o desde la puerta en movimiento.

Luego, algo inimaginable… el Termoking. Ese morrito que tenían atrás estos buses, hacía de este tipo de bus, un carro futurista, avante, punta de lanza en cuestión de transporte. Por fin uno podía ir al baño a voluntad y ver televisión aunque fuera mil veces Terminator o todas las de Bruce Lee.

Y así… Llegó el Rey Dorado con su punta de bala, el conservador pero con doble televisor Scania y así…
Pero nadie cambia la rumba en su bus escalera… será por la facilidad en caso de antiperistaltismo pa que no suene feo pues.

Chiva para empujar en San Antonio de Pereira, Rionegro.