Como se cocinan los alimentos se cocinan los pensamientos

Como se cocinan los alimentos se cocinan los pensamientos. A veces, el fuego es purificador necesario para dejar solo los vestigios más finos. La tierra estará presente toda nuetra vida, pues nosotros mismos somos tierra. El fuego vendrá con la frecuencia necesaria cuando estemos muy soberbios. El agua nos dejará sentir su bondad cuando llueva sobre nosotros y nos permita un andar más resistible. El aire siempre estará allí; a veces, entrará por bocanadas más amplias a modo de descanso o sispiro final.

Este bodegón que ven tiene la presencia del hombre, así esté ausente; pero me impacta más es la textura del fondo: la tierra del barranco que fue arañada para crear concavidad que sirva como tienda temporal para unas ventas populares. Tomé la foto porque los colores me representan. Humo, óxido, dorado de las frituras, terracotas; variados cafés: guadua, palo, leños; todos ellos pátinas del tiempo, del clima y de la realidad.

Este bodegón me representa entanto hombre primitivo, hijo del tiempo, fugaz, débil; con la textura que me dan los pensamientos, con el color que me da el sol y con la dinámica que me da el fuego de la pasión por vivir.

Foto tomada en el Santuario de la Virgen del Jordán, Pereira, zona rural.

Viernes de chorizo asado

La honorable cotidianidad de la vida decreta: que los viernes en la noche no se le cocinará a nadie. Que los frecuentes comensales de la casa deberán buscarse alimento alguno por fuera del nicho familiar, para ello, no abrá estipendio patrocinado por la matriarca del hogar.

Amplia es la oferta gastronómica actualmente, amplio tambien es la programación de cocina en televisión. Se recomienda, entonces, meter la mano al dril, hacer un esfuerzo y sacar del peculio, el dinero suficiente para complacer la panza.

Les dejo la carta que tenemos para hoy viernes, la cual espero sea de su complacencia: tamal, sancocho de gallina con mazamorra, arepa de chócolo (choclo) con quesito, chorizo, torta de carne, pastel de pollo, chuzo (pincho, brocheta), carne asada, bandeja. Para ‘sobremesiar': chocolate, cfaé y jugos naturales. ¡Buen provecho!

Si me vas a dar morcilla, que no sea el obispo

Si vas a comer morcilla, ya lo había dicho antes, pegate la ida a Tejelo en pleno centro de Medellín, detrás del edificio viejo de EPM, andá donde la señora del dedo mocho que es la mejor y te da la prueba como aperitivo. Eso sí, pedí la delgadita que es la buena, no el obispo y que te eche algo de buche y pajarilla.

Si vas a comer carne, podés ir a Lovaina y sentarte donde encuentre puesto y sentarse a “jalar” carne, porque de cubiertos nada. Allí te dan arepa con quesito como pa que pasés el saborcito asado y diluís con gaseosa.

Si vas a comer sancocho de pescado, aunque no he ido, dicen que el mejor en Medellín se lo puede comer sudando, en la Plaza Minorista. Echale un limón bien bueno, acompañalo de un aguacate entero que allá hay de sobra en el segundo piso.

Si vas a comer chunchurria, la podés encontrar después de las siete de la noche en Junín con la Playa, Avenida Oriental con la Playa; pero te recomiendo mejor que la comprés en la plaza y si sos escrupuloso, lavás el tripitorio por dentro y fritalo vos mismo que te queden bien tostados. Limón y arepa acompañantes perfectos.

Si de arepa de chócolo se trata, tenés que pagar una carrerita a Buenos Aires cerca a la iglesia, porque en Arepas de la Primera, Segunda y Tercera Negra en la autopista Medellín Bogotá ya no venden nada. Pedí otro quesito más y lo pagás que no hay problema, lo bueno es tapizar la superficie de blanco manjar.

Si por chorizo vas, ahí si te tenés que pegar la ida a donde Doña Rosa en cualquiera de sus sedes, chocolate y una buena compañía que sepa conversar de cosas montañeras, porque allá no se va a mirar por encima del hombro, ni de plan esnobista.

Y para los que siguen alguna dieta, pues conmigo se fregaron porque no sé que son esas cosas; eso sí, de yerbitas para el hígado digame qué tiene, que a mi abuela le heredé tal conocimiento de aguas amargas que evito las pastillas para reemplazarlas por llantén, colecaballo, caléndula, menta, yerbabuena -pero de la buena- y un centenar más.

Imágenes tomadas en el parque principal de Girardota, Antioquia.