La añorada colcha de retazos

Jairito dejó de usar la camisa del colegio. Armando no va a usar más ese bluyín que usaba los martes en el grupo de alcohólicos anónimos. Berenice botó los shores porque están pasados de moda dice ella. Marco Antonio, hijo de Amanda, ya quiere cambiar su cobija. Hasta el trapo de la cocina se va de baja.

Y con todas esas prendas, Rosalba, matrona de la casa, confeccionará sus ya famosas colchas de retazos. Porque pa eso que no puede ver cualquier trapito al aire porque ahí mismo le reserva su lugar en la colcha, dependiendo del tamaño del hueco.

Es más, según dicen las malas lenguas, Rosalba se bajó dos cucos del alambre donde Marucha, su vecina, pone a secar la ropa; dizque para completar una colcha que llevaba dos meses de producción. Pero tampoco, ella no es así de conchuda y de cochina, porque según dicen, Marucha no es que se bañe diario. ¡Ya imaginará usted la vaina esa! Rosalba lo más atrevido que hace, es completar su colchita con algún trapo de la cocina -como lo dije antes-.

Colcha de retazos secando desde el día anterior a la toma. Comuna 13. / De las mismas que hacía mi abuela allá en Manrique o como las que han llevado al programa El Arteano en Televida.

Cuco: Calzón interior