Al hombre aún le gusta hacer convites, comitivas

Los muchachos juntaban las grandes piedras localizadas alrededor, se buscaba la leña para la combustión se elegía un líder que encendiera la fogata y se esperaba el primigenio ritual de iniciar el mágico fuego. Todos esperaban espectantes, afanados por la adrenalina de hacer algo sin el permiso de la mamá quizás.

Después de la fritanga, el arroz duro, la carne término azul o seca y quemada, después de comer, con las manos negras y tiznadas, llegaba la hora que las niñas tanto odiaban, si es que se invitó a niñas alrededor del fuego, la hora de orinar, todos en la fogata, para apagar el fuego. Cosa que hubiera escandalizado y angustiado al hombre primitivo ¿apagar el fuego? ¿el mágico fuego?

“Los hombres en la cocina huelen a rila de gallina”, feo, mentiroso e injusto refrán que algunas matronas le rezan al hombre, por eso, nos escapábamos a la manga vecina, al solar extraño… para encontrarnos con nuestro pasado, el primitivo. Aún continua el ritual en ciertas fechas, grandes los cocineros, los jugadores; cuando de años viejos se trata, de fiestas patrias, de paseos de olla. Al hombre aún le gusta hacer convites, comitivas.

Las comitivas de barrio

La cofradía concertaba la hora de encuentro y las responsabilidades particulares para realizar uno de los rituales juveniles de otrora: LAS COMITIVAS. No se trataba de comités con encargos, sino de los encuentros entre amigos (niños) para ‘cocinar’ -fritar-, elementos que nuestras mamás nos permitían aportar, o del ñervo de carne que lográbamos robar del mercado familiar.

Las comitivas eran organizadas entre todos, donde cada uno se comprometía a donar una variedad de alimentos que harían de aquella fritanga, un juego interesante. PAPAS. En ello consistía el aporte en el que todos coincidíamos, tanto por que era lo único que la matrona autorizaba, tanto porque no sabíamos cocinar otro alimento.

¿CARNE? jajajajja, eso era artículo de lujo, no era permitido, las mamás no lo consentían. ¡Usted cree quesque a mí me la regalan o qué?, era la pregunta retórica que se elevaba por entre los demás ruidos de la casa. Las comitivas, entonces, se convertían en la fritanga de papas mal peladas, mal cortadas, mal tajadas y, por supuesto, bañadas en manteca hasta más no poder.

Dichoso @juansems, twitero de mi lista, que tenía la posibilidad de fritar salchichas. Aunque al respeto él aclara: “ jajajajajaja… eran dos salchichas para 10 niños de ocho años en proceso de crecimiento y un obeso. (yo)”.

¡Ay, qué pecao los niños de hoy! Puro centro comercial, video juegos, chat y nada de CALLE.

Y VOS ¿IBAS A COMITIVAS? ¿QUÉ FRITABAN? ¿QUÉ RECUERDO TENÉS?