Las mañanas de Pirulo en la 1

Madruga al pasar la primera buseta que del barrio granizal baja a Medellín y sale sin desayunar para comenzar el día persiguiendo llantas. No distingue de marcas, pero le gustan más las de motos, aunque varias patadas certeras han detenido su marcha de ladridos y mordiscos al aire. Así son los días de Pirulo, un ñervo robado en la carnicería, una que otra moto a perseguir y vigilar el resto del día a los extraños que por su territorio pasen.

Pirulo es descendiente de una larga lista de criollos sin pelambre alguno, antepasados nacidos de las perrerías ambulantes que corren tras de alguna hembra en celo. Pero del padre de Pirulo no se sabe alguno, se dice que su madre, que para nada a él parece, se dejó montar de ocho perros aquel día en que subieron los señores de la Alcaldía; ocho perros que probaron las delicias del rabo de Princesa, que por cierto hasta ese día durmió donde doña Minta la de la tienda, porque no la volvió a recibir, como si hubiera sido la primera vez de Princesa. Esa sí sabía para qué era el celo. Dicen que se parece a Manolo, a Danger, a Lagarto; a mí me suena que es de Viruta que tenía la misma bufanda blanca que lleva pirulo.

 

Imagen tomada en la Comuna 1 de Medellín / Salida de campo de la materia Color con alumnos. Ellos toman lo que les corresponde, yo tomo lo mío.