Por pedigüeña, Luz Edilia ganó reconocimiento como Tendera Líder.

“Al comienzo, esta tienda parecía una peluquería mal barrida. Un amigo me regaló una estantería de hierro. Comencé con $150.000 y con ellos me fui para la Mayoritaria; allá me llevó un mazamorrero quien me presentó a un amigo con un local donde merqué de todo, pero poquito. Compraba una libra de arroz y cuando la vendía, me iba a la tienda más cercana a comprar otras dos para venderlas al mismo precio para que la gente viera que yo iba saliendo. Como no tenía enfriador, helaba las gaseosas en un balde con agua hasta que lo conseguí”.

Luz Edilia Cardona López habla del origen de su tienda, el Granero Mixto Fabito con el cual fue reconocida como “Tendera Líder” en la “Noche de los Mejores”, evento realizado por FENALCO Antioquia el 22 de septiembre, y que reconoce la lealtad y el tesón de los comerciantes.

Para tomarse una gaseosa en la tienda de Luz, hay que subir hasta La Asomadera, un sector de Belencito Corazón en la Comuna 13 y preguntar por la “Cuadra de las Volquetas” como se le conoce a la calle donde reposan los muros del Granero Fabito, debido a que la mayoría de dueños de las casas son volqueteros.

Para escudriñar las características que hacen líder a esta mujer, hay que tomar silla, prestarse a la comodidad y disponer de largos minutos para escuchar en retahíla, la cantidad de obras sociales en que Luz se mete o se inventa, renunciando incluso, a su propia comodidad: arma fiestas a los niños en diciembre y en octubre para el Día de Disfraces, regala mecato a los niños que cumplen años, arma paquetes escolares, recoge mercados para vecinos necesitados con lo que le regatea a los proveedores que la visitan.

Hace poco ayudó a una niña que celebraría sus 15 años vestida de bluyín, con torta sencilla y una foto como agasajo, pues el padre no la ayudaba y la madre no tenía con qué. Luz Edilia no podía dejar pasar esa oportunidad y comenzó a buscarle ayuda a Yesenia, nombre de la quinceañera. “Me puse pilas y conseguí el vestido y hasta los guantes con una amiga, logré armar almuerzo con las vecinas y la decoración con bombas con otra de ellas y se bailó el vals que es lo más importante. La niña me ve por ahí y se le ve lo agradecida”, comenta doña Luz, sin dejar espacio entre sus palabras.

En otra época colaboró con ahínco a un sacerdote amigo que ayudaba a ancianos en estado de indigencia. Para ellos, doña Luz recogió ollas, platos, pocillos, cobijas, camas y ropa vieja. Hasta el equipo de sonido de su casa regaló cuando supo por boca del sacerdote, que los viejitos no tenían donde escuchar música y noticias “Me parecía más satisfactorio saber que los viejitos estaban allá escuchando sus noticias y su música” dice con satisfacción.

Así es esta mujer, ganadora de $2 millones, un galardón y seminario en Bogotá con la comitiva de FENALCO. Pero como podría esperarse en ella, los dos millones se los gastó ayudando a dos amigas para que organizaran su deteriorada casa -no en préstamo, sino en regalo-, pagó dos meses de servicios vencidos “y ya, me quedé sin un peso”, remata Luz, con apenas una semana de recibir el premio.

La misma semana del premio por parte de FENALCO, la empresa Pilsen le reconoció su trabajo en el programa “Pilsen 105 años”, donde tenía como objetivo incrementar la venta de cervezas en su comunidad, meta que cumplió y que la hizo acreedora a un segundo premio por 30 millones de pesos, que sea dicho, son exclusivamente para el bien comunitario. Así fue como la comunidad de La Asomadera entre 290 inscritas, se ganó -bogando frías- lo que en plata invertida, será una ludoteca infantil”.

Y eso sí “¡No se metan conmigo porque se embalan!”, respondió Luz Edilia a las directivas de FENALCO en la “Noche de los Mejores”, cuando de manera cordial, la abordaron para decirle “Que a la orden lo que necesitara”. “No me digan eso, que después los canso pidiéndoles cosas para mi comunidad”, respondió entre risas.

Antes de tomar la foto que sellaría esta entrevista, doña Luz pidió tiempo para soltarse el pelo y así organizarse un poco, según ella: “Para no quedar como una morcillera o no quedar como una mazamorra toda apeñuscada”. Así es Luz Edilia, quien sigue feliz, sin plata y haciendo el bien a su comunidad.

Trabajo para Reportería y Redacción, Universidad de Antioquia.

Ce vende madera

En la franja derecha del blog hay un aplicativo que permite ver desde dónde se conectan mis lectores. Otra utilidad que tiene el aplicativo es la de ver en tiempo real, los ingresos y la manera como accedieron al blog y debo reconocer que me causa risa los que entran fortuitamente desde Google a través de palabras claves como las siguientes (redacción y ortografía originales):

  • Como se puede sacar la libreta militar sin prestar el servicio de pereira
  • Como construir veleta con un palo de escoba
  • Las cucas de las famosas
  • Donde venden vestiditos del niño dios
  • Niño en la playa con baño
  • Vestuario vendedora de chontaduro
  • Teteros de color rojo
  • Encurtido para empanadas colombianas
  • Receta cucas
  • Cucas viejos
  • Fotos trapeadoras
  • Ventas de ambulancia en carabobo usadas
  • Mujeres prepagos de puerto berrio antioquia
  • Como puedo empujar los dientes del frente
  • Dicen que tengo cara de bobo
  • Mujeres mostrando cucas
  • Ver a Tatiana niños desnuda solo con calzon

Aquí come la vaca que se bañaba sola en la tina

Redefinición del objeto de consumo. Otrora llanta, es resignificada para cumplir otra misión a la original, la de comedero para un semoviente.

Ya habíamos visto otra utilidad en el objeto de consumo en el post la vaca que se bañaba sola en la tina”. Se resignificó la tina a bebedero. Usos que las gentes dan a sus objetos independiente de la significación principal con que fue diseñado por el productor.

Insisto: esto no significa pobreza. Simplemente son las nuevas configuraciones de la cultura material.

Llanta comedero en la Comuna 13.

La vaca que se bañaba sola en la tina

Me encanta el reciclaje y los nuevos usos que ciertos grupos de personas dan a objetos que han terminado su uso primario. Me encanta como el campesino tiene una visión práctica de la vida y funcional de los objetos. La estética es valorada de otra manera por campesinos y por ciudadanos de barrios marginados. ¿Feo? la respuesta a esa estética será entonces, una posición subjetiva de la mirada.

El caso es que me fascina registrar en mi cámara, los nuevos usos que se le dan a los objetos. Para la muestra, esta tina que sirve de Comedero a Penosa, la vaca que encontré cerca a la primera estación del Metro Cable de occidente en la Comuna 13 de Medellín.

Registro fotográfico de la clase de Comunicación Visual de la Rémington. 6:30 a.m.

Trancar la puerta es un anhelo de libertad

Se tranca la puerta para mantenerla abierta. Se tranca la puerta para sentir un poco de libertad. Se tranca la puerta porque venimos del campo, donde las puertas permaneces abiertas. Se tranca la puerta para no sentirnos secuestrados en nuestra propia casa.

Y para trancar las puertas escogemos objetos comunes que se vuelven parte de los bienes materiales preciados del hogar:

  • Un caracol traído de San Andrés cuando la luna de miel de Hortencia y Alfonso allá en el 64.
  • Un riel de tren de cuando Beto trabajaba en Ferrocarriles Nacionales cuando aún tenía las piernas.
  • Una piedra del paseo aquel, a los charcos de Porce. Allá hicieron a Maritza.
  • Un taco de madera.
  • Un pedazo de hierro de no se sabe qué, pero “ay donde me lo bote”.

O como en la imagen, un conejo enrazado con Fresh Puddle en la Comuna 13 de Medellín. Objeto que según su dueña, había sido “bañado” hace poco, pero que al parecer lo necesitaba de nuevo. -Déjemelo así, que así es que se ve bonito-.

La añorada colcha de retazos

Jairito dejó de usar la camisa del colegio. Armando no va a usar más ese bluyín que usaba los martes en el grupo de alcohólicos anónimos. Berenice botó los shores porque están pasados de moda dice ella. Marco Antonio, hijo de Amanda, ya quiere cambiar su cobija. Hasta el trapo de la cocina se va de baja.

Y con todas esas prendas, Rosalba, matrona de la casa, confeccionará sus ya famosas colchas de retazos. Porque pa eso que no puede ver cualquier trapito al aire porque ahí mismo le reserva su lugar en la colcha, dependiendo del tamaño del hueco.

Es más, según dicen las malas lenguas, Rosalba se bajó dos cucos del alambre donde Marucha, su vecina, pone a secar la ropa; dizque para completar una colcha que llevaba dos meses de producción. Pero tampoco, ella no es así de conchuda y de cochina, porque según dicen, Marucha no es que se bañe diario. ¡Ya imaginará usted la vaina esa! Rosalba lo más atrevido que hace, es completar su colchita con algún trapo de la cocina -como lo dije antes-.

Colcha de retazos secando desde el día anterior a la toma. Comuna 13. / De las mismas que hacía mi abuela allá en Manrique o como las que han llevado al programa El Arteano en Televida.

Cuco: Calzón interior

Repisa de trofeos y rituales en la Comuna 13

Esperarán ustedes, la carajada diaria con que salgo en cada publicación, pero me pido el permiso de ahorrarme algunas letras con el fin de no pensarlas. Mi esposa reposa en la clínica a esta hora y mi pensamiento está volcado totalmente a ella. La causa la dejo en nuestra intimidad pero sé que ustedes, voluntariosos lectores, mirarán al cielo como quien ora sin palabras, para pedir el bien y la bondad para mi esposa. Gracias adelantadas por tan bondadoso detalle.

De otro lado, como no tengo pensamiento definido para la imagen de hoy, me prestaré un texto del blog de José Saramago -Premio Nóbel-. Conozco de la libertad del individuo, pero les pido que piensen más de tres veces, cualquier comentario a realizar, comentarios que siempre apruebo y publico.

Por cierto, las imágenes corresponden a una casa -de esas en donde vive gente sencilla-, la casa de doña Rosa. Comuna 13 de Medellín.

Sigifredo

Febrero 9, 2009 by José Saramago

Sigifredo López es el nombre de un diputado colombiano secuestrado durante siete años por las FARC y que acaba de recuperar la libertad gracias, entre otros, al valor y la persistencia de la senadora Piedad Córdoba, principal dirigente del movimiento social y humanitario “Colombianos por la paz”. Gracias a una circunstancia que parecía imposible que se produjera, Sigifredo López, que formaba parte de un grupo de once diputados secuestrados, de los cuales diez fueron, no hace mucho tiempo, asesinados por la organización terrorista, pudo escapar a la masacre. Ahora está libre. En la conferencia de prensa realizada en Bogotá tras la liberación, entendió que debía manifestar su gratitud a Piedad Córdoba en términos que conmovieron al mundo. Aquí nos llegaron esas palabras y esas imágenes estremecedoras. Nunca he podido alardear de firmeza emocional. Lloro con facilidad, y no por culpa de la edad. Pero esta vez me vi obligado a romper en sollozos cuando Sigifredo, para expresar su infinita gratitud a Piedad Córdoba, la comparó con la mujer del médico de Ensayo sobre la ceguera. Pónganse en mi lugar, miles de kilómetros me separaban de aquellas imágenes y de aquellas palabras y el pobre de mí, deshecho en lágrimas, no tuvo otro remedio que refugiarse en el hombro de Pilar y dejarlas correr. Toda mi existencia de hombre y de escritor queda justificada por ese momento. Gracias, Sigifredo.

Escrito en El cuaderno de Saramago

Con la ropita limpia en la 13

Son esas estéticas populares las que me gusta resaltar. Es el color, es el viento que mueve esas medias como a xilófono, es ese rojo que pinta unos débiles muros, es la vida real allí adentro. Son los llantos acosadores, son los infantes sin quimbas qué ponerse a veces.

Si solo viéramos lo malo, si entraran por nuestros ojos solo quejas sociales…

No sé si como una droga mental, creo que no, mis ojos filtran y diciernen lo malo y me deja colar los brillos y las alegrías que la vida cotidiana me trae. Una tácita belleza que veo hasta en cada ropa extendida.

Esta es una fachada en la Comuna 13 de Medellín. Una escena sencilla y cotidiana.