Cúcara, mácara, títere fue

Nos mueven, nos manipulan, nos hacen creer bondades, nos dejan ver su rostro pocas veces, se rien para fuera. Se hacen grandes, se toman fotos en contrapicado, se maquillan -para la foto y para la vida-, nos ocultan el interés.

¿Que si soy un ser político? Claro que lo soy y por ese mismo motivo entristecen las verdaderas y personales motivaciones de algunos políticos: engordar el peculio, acrecentar la masa económica, engordar.

¿Dónde están la trasparencia, la bondad, la misericordia, la verdad, la vida, la entrega, el ser social, el verdaderos ser político?

El dinero es un abstracto que domina a muchos, que roba el tiempo de los hijos, que carcome a quien no lo sabe dominar. Busco un político que no tenga copy, que no tenga slogan, que no tenga frase de cajón para llamar la atención, busco uno que haga negocios de palabra.

Ron Damón y el Chapulín Colorado

No se fijen tanto en los rostros de Don Ramón y el Chapulín Colorado, no traigan al presente los recuerdos de sus programas y sus escenarios de icopor, no traten de adivinar los demás personajes a la venta.

Fijémonos por un instante en el calzado de estos héroes de la ficción, esos “pisos” como dirían en parlache, cuadrados, novedosos… “mera elegancia, diría la muchachada”.