La presencia humana del soldado colombiano

Foto: Mauricio Pineda

La labor no militarista del soldado es más amable para con la población, mejor aceptada y bienvenida. El trabajo no armado de los militares dejan mejor huella que el derramamiento de sangre en cualquier escenario. Siempre será mejor ver a este soldado revolviendo un sancocho antes del medio día, que cegando la vida de quien pudiera ser su vecino de vereda. siempre será mejor la vida que la muerte.

Hablando de las bajas que el ejército da a guerrilleros, a veces escucho: “Muy bueno que los mataron…”. Inmediatamente me pregunto si esas personas, teniendo al guerrillero al frente  ¿serían capaces de apretar el gatillo y no vomitar después de hacerlo? Es fácil el juicio verbal cuando la sentencia es ejecutada por otro al que desconozco.

Siempre será mejor comer un sancocho comunitario, pelar la yuca, partir la papa, picar el cilantro, lavar el hueso; siempre será mejor revolver y comer humo con los ojos, quedar pasados por el olor; siempre será mejor sentarnos en muros o en cuclillas a sorbernos un sancocho, un trifásico* o la vianda que sea, a matar a un semejante.

Trifásico: sancocho, caldo popular compuesto de papa, yuca, plátano verde, hueso de res, pollo o gallina y cerdo.

CON LOS LECTORES…

Francisco Pardo Téllez: “Y ese muchacho arisco, ese que en sus silencios y en sus angustias se dejo meter “doctrina”, ese que impotente ante las injusticias creyó que era posible cambiar el mundo y escogió las armas, ese que anda escondido y ve desde la lejanía el rancho.. que siente de lejos el olor del caldo soso que dejo su ausencia.. ese que quisiera botar el fusil y correr a abrazar a la vieja y secarle con besos sus lagrimas… el hijo guerrillero, ese también añora el puchero… la gente no debiera matarse con hambre”.

Alberto Mejía Vélez: “Me gustan escritos que hagan recapacitar la conciencia de un pueblo adolorido y lleno de cicatrices tan hondas como el mar ¿Será así para siempre? Las heridas tienen cura ¿y el recuerdo?
Las balas que escupen los fusiles de ambos lados salen a buscar a las personas equivocadas. Son ellas, como los que apretan el gatillo, estupidez de un mundo fuera de contexto, cruel he inhumano. Nadie gana con la muerte; sí los que la patrocinan.
Qué bueno que ambos uniformes camuflados hagan el sancocho trifásico para los que están “muertos” de miedo, de seguro el caldo no será de lágrimas.
En tiempos idos el sancocho sólo llegaba a bifilar: carne y hueso de “calambombo” que ruñíamos como verdaderos carnívoros, algo que indisponía al perro, que babeándose, veía como el amo le dejaba el hueso “pelao”.

Un vigilante civico – militar

Es un vigilante informal de las calles de Manizales y aunque viste chaqueta de la Policía Nacional, exhibe un carné de conducta militar de la Fuerza Aérea Colombiana.

Pero no, no crean tan rápido que este es un hombre de armas, ni un militar retirado. Es más, el carné de conducta que posa en la siguiente foto, no es de él, pues me dijo que se llama: Mario Correa Arango y en el carné dice: Alberto Ocampo Miranda.

El es uno de esos tipos buenos, sencillos y tranquilos, que nos hacen reír con sus locuras.

Así que, servicio social: quien haya perdido unos documentos a nombre de Alberto Ocampo Miranda, puede dirigirse al parque principal de Manizales y reclamarlo. Lleve dinero pa la liga.