La fuerza que impulsa al juego

Los infantes caminan cabizbajos, imitando a sus padres, los adultos. Los niños ya no ven a la distancia, no reconocen colores, saben ya poco de sabores. Los ‘tecnobabys’ no saben de materiales, materias primas, madera, latón, hule. Los niños de hoy, de la urbe moderna, de unidades residenciales -presidiarias-; perdieron interés por el juego: no se esconden, no gritan, no se tiran agua, no brincan, no hacen comidas de mentiras, no hacen de papá y mamá. El Blackberry los ha consumido, se los ha tragado.

Los infantes caminan cabizbajos, chatean todo el tiempo, no miran pa’ delante, no ríen, solo mandan caritas felices o tristes. Se encaminaron por la estupidez, ya no salen, no se bañan en piscinas. Del televisor pasan al computador, y de éste al pequeño hipnotizador con sabor a cereza negra de silicio.

Ya solo nos quedan los niños llamados pobres, que se inventan juguetes, que convierten cajas y tarros en carros y latas, que hacen del polvo muñecas y les dan soplo de vida con recursividad y creatividad. Quedan los niños pobres que juegan a las muñecas y aún le pegan a una llanta para hacerla rodar o le ponen cabestro con dos palos de escoba. De pobres no tienen nada, pero loss ricos así les llaman. No saben ellos, los ricos, que más pobres son sus hijos de futuro asegurado, que no han encontrado la alegría en hogares de padres ausentes. Ricos ellos, los niños pobres, que encontraron la alegría y la chispa creativa para inventarse su propio mundo de ilusiones.

LO QUE FALTA SON OPORTUNIDADES.

Imagen tomada en Guatapé. Rueda Chicago impulsada con fuerza humana.