Del corazón habla la boca

Señoras y señores, “leidis y yeneman”, no es de pobreza de lo que trata mi blog, no es la pobreza, el tema de este espacio -que es para ustedes y para mí-, no son pobres a quienes registro con mi cámara, no me gusta la “PORNOMISERIA”. Por eso es que no me gusta tomar fotos a indigentes. lo voy a decir en mayúscula: NO ME GUSTA LA LÁSTIMA Y TAMPOCO PRODUCIRLA NI DESPERTARLA.

Mi blog nace de una temática abordada en una clase de Comunicación Visual de la Corporación Universitaria Remington en Medellín. Hace parte de mi continuo proyecto de investigación visual junto con el tema del ÁLBUM FAMILIAR. Simplemente, no es mi estilo ponerle a mis textos, un lenguaje estrictamente académico, difícil, denso o parco. Me gusta llegarle al común de la gente, al ciudadano de a pie como yo, el común y corriente.

No se por qué algunos -muy pocos-, -poquiticos-, se empeñan en asociar mis fotos con la pobreza. A ellos, esos poquitos, les cuento que esta bitácora habla de la COTIDIANIDAD, de las ESTÉTICAS DEL CONSUMO, de las nuevas CONFIGURACIONES de los objetos, de lo SENCILLO, de lo COMÚN Y CORRIENTE, pero que a muchos se les volvió paisaje y que pasa desapercibido al análisis. Es decir, ven, pero no ven más allá, no reparan, no analizan, no valoran, no se ríen con risa cariñosa.

A la par de mis clases en la Remington, doy dos cátedras en la Corporación Universitaria Minuto de Dios, donde tengo como uno de mis objetivos principales, quitarles a mis alumnos el concepto de que son pobres, ya que algunos así se consideran. Una cosa es una economía sostenible, o los bajos recursos económicos, pero considerarse POBRE es palabra mayor, de alto calibre: la pobreza es un estado mental que no solo involucra lo económico, incluye una malsana aptitud y actitud ante la vida.

Ejemplo: A un barrio marginado le instalan teléfonos públicos gratuitos. En menos de un mes, los teléfonos son dañados, las cabinas baleadas, quebradas y rayadas. Ese teléfono estaba para prestar un servicio de parte de empresas del Estado. ¡Quienes dañaron el aparato y su equipamento son para mí POBRES! / El mismo ejemplo con los baños públicos.

Mis alumnos del Minuto de Dios, ya están cambiando la palabra pobreza por otros términos más exactos cuando exponen algún tema y ello me tiene feliz. Sé que este espacio ha servido de tema para algunas cátedras universitarias -así me lo han chismoseado- y sé que esos maetros no han utilizado el término POBREZA para referirse a la temática mi blog. Sé que hablan de Comunicación Social, de Diseño Gráfico e Industrial, de Arqueología y Antropología, pero de POBREZA NO. Que uno tome fotos de barrios periféricos, o ubicados e las postrimerías que es lo mismo, no indica que tome fotos a la pobreza: la pobreza es un concepto, no una substancia. / Del corazón habla la boca, reza en la biblia.

Y como hoy la Barbie está cumpliendo 50 años, he aquí las barbis de la casa de mi madre:

Muñeca barranquillera, otrora blanca. ¡Sí, en serio! la muñeca era rosada como la de la siguiente imagen. Se la regaló Rocío Puerta Zapata, madrina de mi mamá en 1954, es decir, hace 55 años. La tía Sebastiana se la llevó para la ciudad de Armero y luego se la entregó a tía Petronila, quien la tuvo en La Dorada otros añños más. Regresó al seno de mi madre años después y reposa en la esquina de los rituales en casa de mamá.

Así no lo parezca, el siguiente muñeco es eso: muñeco, no muñeca. ¡Tiene su pipicito y todo! / Se lo regalaron en el Hospital San Vicente de Paul a mi hermana cuando sufrió Púrpura. 10 años después, a mamá le dió por cambiarle la ropita, ahí fue cuando vieron que era muñeco ¡10 años después! / ¡El problemita es que todos los vestidos que le hace mi abuela son pa niña!

Portacomidas de madera, mide cuatro centímetros. Se lo regaló Jesús Vélez, amigo de mi abuela, a mi madre hace 56 años.