Las plantas de mi abuela

Publicada originalmente en HOMO HÁBITUS, un sitio web para visitar y guardar en us favoritos…

“Hágase buches de Caléndula tres veces al día, coja un poquito, pongaervir el agua con un manojito aentro y juáguese con eso pa que se le quiten esas llagas, que pecao usté con eso toa la vida” reza mi abuela Juana con acento mántrico.

He crecido entre pastos y yerbas, entre raíces y matas secas, he crecido con la medicina heredada del campo y de la selva, he sanado entre hervidos e infusiones, entre Rudas y Colecaballos, con Llantén y Diente de León, he vivido, he sanado.

Como si fueran rituales de nuestros padres indígenas, he bebido cuanta mata se pueda ingerir y las que no, las he saboreado como buches o inhalado como vapores fragantes. He bebido amargas como el Llantén o Curahígado, he tomado dulces como el Sauco hecho en panela. He sido uno solo con ellas, las plantas que nos rodean, secas, colgadas, en plazas de mercado o curándose en cocinas primarias. Espantando moscas, secando.

Borraja, Cuasia, Eucalipto y Verbena; esta última, se presta de rastrojos para sanar el alma de niños desobedientes. Previo baño al púber, se le obliga a permanecer sin atuendos y con una ramita bien escogida, se le dan sus buenos “juetazos” hasta ver en su roja piel y el llanto, el salir de toda indolencia infantil y espanto. El joven en su madurez lo agradecerá.

También hay plantas para la mesa. Hojas de Laurel, Tomillo u Orégano; con ellas se adoban carnes, se tiñen de sabor buenas pastas caseras. Yerbas para el amor también, en escondidos hoteles del amor, en bañeras con eucaliptos “eroticus”. Plantas para jugar como la dormidera que realmente es la mimosa, que al tocar sus hojas, cierran las mismas para volver a jugar en ese devenir.

Para el dolor de oído, ponga a calentar en bajo, en la parrila de las arepas, una hojita grande de orégano. Calentada la hoja, se dispone a apretarla sobre el órgano enfermo y 2 gotas que paentro van.

Con dos sorbos de manzanilla en infusión me despido y mejorana pa la tranquilidad, no le eche azúcar para que sirva más, amargas al hígado le pegan mejor. Mantenga secando en el solar el Limoncillo, la Verbena y Alcachofa, mantenga sonriendo y bebiendo sus agüitas, que mejor son, que tomar pastas blancas de harinas insalubres. Amén.