Una Medellín con fiestas incluyentes

Hablar solo de Medellín, en época de Feria de las Flores, es egoísta. Para hablar de Medellín tendremos que hablar de REGIÓN. Y no solo región a nivel político, como el trazado de los mapas, sino región de modo cultural, como acervo de manifestaciones sociales, culturales y humanas. El evento “Arrieros, mulas y fondas”, de la Feria, nos remite al campo, a las demás subregiones de Antioquia: Norte, Nordeste, Suroeste, Occidente, Urabá, Magdalena Medio, Bajo Cauca, Oriente y Valle de Aburrá, y sus municipios.

Si hablamos del Desfile de Silleteros, estamos hablando de la Antioquia montañosa de clima frío, no solo de un corregimiento de Medellín. Si hablamos de flores, de orquídeas, obligatoriamente estamos hablando del campo. Esto, es para que quien desee hablar de Medellín, esa de la cual nos sentimos tan orgullosos, pensemos en la REGIÓN, en unir antes que dividir y fraccionar al territorio.

Siempre amaremos el territorio donde nos tomamos esa primera leche maternal y, en nuestro inconciente, está el conjunto de olores que algunos no perciben, pero que lo mantienen ligado al territorio. No sé si Medellín tiene cultura nativa, pero sí sé que mucho de su acervo cultural es multi étnico, de variado tono social; viene de río, de montaña, de planicie, de meseta; de frío, calor y clima templado; de pantalón y taparrabo; de zapato y quimba hecha a mano.

Les dejo esta mazamorrita, pero para ser incluyentes, se las dejo con bocadillo veleño.

Desfile virtual de Renault 4

El Renault 4, conocido y pronunciado como ‘El Renó’, auto ampliamente modificado, transformado. Representante de la alegría del estrato medio. Ícono de la solvencia económica del segmento de familias con ganas de salir adelante. Ícono popular de diseño desde su creación.

Con el perdón de algunas fotos, rechazadas previamente, pero traídas hoy aprovechando el tema del Desfile de Autos Antiguos en el marco de la Feria de las Flores.

Desfile de Autos Clásicos y Antiguos

- Alejandra, pasame la cinta magnetofónica de los Beatles.
* ¿Pasame la cinta magnetoqué?
– Magnetofónica. ¡El caset pues! pasame el caset de los Beatles.
* ¿Y eso cómo se mete?
– Pues ahí, en el pasacintas. Ponelo por el lado B.
* ¿Cómo así que lado be? ¡Ay no Pa, hablame claro pues!
– Dejalo así, hija, que yo lo pongo.
* Pa ¿por qué no quemás ese caset, más bien?
– ¡Cómo se te ocurre mija! no ves que tu mamá me lo regaló antes que tú nacieras.
* Por eso Pa, quemalo en un cidí. ¡Qué pena vos, con eso todavía!
– ¿Cómo así que quemar? ¿con candela?
* ¡Ay no seas montañero Pa, actualízate!

Les debía imágenes del Desfile de Autos Antiguos. He aquí una pequeña muestra.

Más miradas de la Feria de las Flores

Aprovechemos tanta foto para no escribir tanta cosa.

Aquí les dejo este texto del blog de Saramago. Ojalá se entienda.

Gabo

By José Saramago

Los escritores se dividen (imaginando que aceptaran ser divididos…) en dos grupos: el más reducido, de aquellos que fueron capaces de abrirle a la literatura nuevos caminos, el más numeroso, el de los que van detrás y se sirven de esos caminos para su propio viaje. Es así desde el principio del planeta y la (legítima?) vanidad de los autores nada puede contra las claridades de la evidencia. Gabriel García Márquez usó su ingenio para abrir y consolidar la vía del después mal llamado “realismo mágico” por donde avanzaron más tarde multitudes de seguidores y, como siempre sucede, los detractores de turno. El primer libro suyo que me llegó a las manos fue Cien años de soledad y el choque que me causó fue tal que tuve que parar de leer al cabo de cincuenta páginas. Necesitaba poner algún orden en mi cabeza, alguna disciplina en el corazón, y, sobre todo, aprender a manejar la brújula con la que tenía la esperanza de orientarme en las veredas del mundo nuevo que se presentaba ante mis ojos. En mi vida de lector han sido poquísimas las ocasiones en que se ha producido una experiencia como ésta. Si la palabra traumatismo pudiese tener un significado positivo, de buen grado la aplicaría al caso. Pero, ya que ha sido escrita, aquí la dejo. Espero que se entienda.

Vendedores ambulantes en el Desfile de Autos Antiguos

Es tan rentable el negocio en Feria de Flores, que incluso los que piden dinero, los mendigos, vienen de otras ciudades de Colombia, porque dicen que en fiestas, los paisas son más amplios, más generosos.

Recuerden que pedir es todo un negocio, y como tal, tiene estrategias de mercadeo, actuación, horarios, plazas, actitud y aptitud para abordar al cliente.

Estos no piden, son simplemente, vendedores ambulantes.

La otra Feria de las Flores

85% de mis lectores son de fuera de Colombia. Preguntas para ellos

  • ¿Allá donde están venden obleas con arequipe?
  • ¿Venden panelitas de coco?
  • ¿Acaso velitas con coco?
  • ¿Mango con sal y limón?
  • ¿Venden papas de la calle? -No de las empacadas, sino, de las fresquitas, acabadas de fritar?

Hermosa torre de veletas. Para quien las vende significa llevar arroz, leche y huevos a la casa. Para quien las compra, significa instantes de alegría y de lúdica infantil. Para quien las ve de lejos, significa una instantánea en este mundo de imágenes. Para un fotógrafo significa color, movimiento, ritmo, armonía, juego, vida, deleite.

Y este señor posaba una cara seria antes de pedirle permiso para tomarle la foto. Cuando se la estaba tomando, sacó su alegría del bolsillo de su camisa y me regalo una sonrisa, que aunque tímida, fue sincera y consecuente con los colores de sus héroes inflables.

Esas son las imágenes de la otra Feria de las Flores, la de los que luchan por llevar el pan para el menaje, la de los que agradecen cualquier tumulto en feria, para hacer su agosto en ella.

Desfile a Caballo en la Feria de las Flores

Señores caballistas, el Desfile a Caballo que propone la Alcaldía de Medellín, no es para que mostremos al más borracho, al que le tira el caballo al público, no es para que miren por encima del hombro a los que vayamos a pie, ni para que se crean raza superior sólo porque un bello semoviente les rinde pleitecía.

Señores caballistas, el desfile no es para disfrazarse con la actitud de narcotraficante. Si van a beber, no lo es hasta caer “jinchos de la perra”. A quien van a exhibir es al caballo no a sus prestantes presencias, aunque dejar pasar jinetes ellas y ellos, bellos ellos y abundantes ellas, será imposible. Por favor, es un desfile a caballo, no una payasada de borrachos.

En la foto, mi propio Desfile a Caballo en la carrera Carabobo, una calle peatonal de puro comercio en Medellín, lo mejor que han podido hacer para el centro de esta ciudad.