Artesanías desde Neiva, Huila.

A quienes me decían: “…espere y verá, que ya con hijo ahí se le acabó la paseadera”, a ellos les cuento que el infante Jacobo Múnera López nació con alma de gamín, no se le arruga a nada, no llora, no pone pereque. Si se ensucia se le baña en borde de carretera con agua chorreada de botella, suspira si está fría y no más. Ventanea, brinca dentro del carro y si se le saluda desde afuera con un adiós de mano, se ríe que da gusto.

A los que decían que con niño a bordo se nos acababa la paseadera les informo que desde el mes de nacido, Jacobo ya conoce: Támesis, Jericó, Manizales, El Retiro, Amagá, La Ceja, Rivera, Neiva, Rionegro y otros que no recuerdo. En la última imagen, Jacobo en Doradal agarrando el tarro de agua con que lo bañamos vía a Neiva. ¡Tan maluco que es pasear!

Artesanías de Neiva, Huila. Malecón al borde del río Magdalena.

Una paradita saludable

El viento nos viste y nos rodea, el sol nos ve desde lo alto hace rato, El calor aumenta y eso nos dice los cercano que estamos a la alegría y el disfrute. Aromas de árboles varios entran por mi nariz, pero yo voy rumbo a Sopetrán, pero una paradita en plena vía no cae mal. ¿Cómo se llama esta fruta? – Níspero. ¡Ahh, ese es el níspero, ¿me deja probar? Claro, pero esa no que ya está podrida. Nena, ¿llevamos tamarindos pa la familia? Deme 4 paquetes por favor.

Y así nos detuvimos por un instante bajo el intenso calor ardiente por cierto de San Jerónimo, Occidente de Antioquia.