De súper héroes criollos

Entre las imágenes populares que haya registrado con mi cámara, esta del Chapulín Colorado y la de la moto Pulsar, son las que más me encantan; por las representaciones y reinterpretaciones que el pueblo plasma con su plástica popular, si es que se puede llamar así.

Cuando visitamos museos, hay cuadros, representaciones, fotografías e instalaciones que roban nuestra atención y nos obligan a detenernos para poder apreciar todo su contenido, su lenguaje o aprehender al artista mismo. En este caso es inevitable no dedicar más tiempo al arte popular.

Este tipo de representaciones visuales me fascinan, me roban la mirada y me hacen detener ante sus líneas toscas, sus reinterpretaciones, ante las percepciones del artista callejero y anónimo. Es así como valoro también, los dibujos, garabatos y monigotes de los niños, pero de ello ya escribí algo.

Ahora sí, una pequeña lista de súper héroes criollos:

  • Los gallinazos que sobrevuelan las quebradas en los barrios, que comen y devoran la carroña de ratas, perros y gatos muertos. Asean nuestro ambiente.
  • La viejita que con paraguas en mano, le da sus guarapazos al ladronzuelo callejero.
  • El conductor de bus que es conciente que no lleva semovientes, que saluda, que espera que baje el pasajero, que no grita y que devuelve los dineros con honradez.
  • Las mujeres que aún muelen el maíz en máquina de moler, que permiten que nos deleitemos con esa comida criolla recién asada al carbón.
  • El funcionario público que no se deja sobornar, no toca platas ajenas, trata bien al público y es ejemplo de trasparencia.