Haciendo tocineta

Siempre que pasaba por la oreja que conecta el puente de la Avenida Guayabal con la Autopista me antojaba de tomar esta foto. Viajaba en moto, hoy en carro y nunca había podido detenerme a grabar el instante hasta que se me dio la oportunidad de llevarme la “instantánea”.

Me encanta ese dibujo de los cerdos, no por su pícaro intento de cópula, sino, por la sencillez del gráfico: una “m” cursiva que se me antoja como la cola del marrano, una sola oreja, dos doble u “W” que conectadas forman las mamas de la hembra, unas “M” con cierre, que invertidas, forman las pezuñas en las únicas dos patas de cada animal.

Nada que ver con las últimas tendencias del grafiti. Poca técnica y sencilla armonía del color. Un dibujo sencillo y claro: “Haciendo tocineta”.

De cópulas… que hable otro.

Evolucionan las armas – Involuciona el hombre

El siguiente párrafo ha sido tomado de Wikypedia al buscar Edad de Hierro en Google. http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_del_Hierro accesado el 17/11/2009

“En arqueología, la Edad del Hierro es el estadio en el desarrollo de una civilización en el que se descubre y populariza el uso del hierro como material para fabricar armas y herramientas. En algunas sociedades antiguas, las tecnologías metalúrgicas necesarias para poder trabajar el hierro aparecieron de forma simultánea a otros cambios tecnológicos y culturales, incluyendo muchas veces cambios en la agricultura, las creencias religiosas y los estilos artísticos, aunque ese no ha sido siempre el caso”.

Voy a eliminar unas palabras de la primera frase para resaltar un contenido:

La Edad del Hierro es el estadio en el desarrollo de una civilización en el que se populariza el uso del hierro como material para fabricar armas.

Nuevamente eliminaré unas palabras de la siguiente frase para resaltar otro contenido:

En algunas sociedades, las tecnologías metalúrgicas necesarias para poder trabajar el hierro aparecieron de forma simultánea a otros cambios en la agricultura, las creencias religiosas.

Conclusión:

El hierro como elemento de desarrollo en la fabricación de armas se ve reflejado en la evolución de una sociedad, que invierte tal conocimiento cosechando muertes en el campo y utilizando la plataforma religiosa como campo y excusa de batalla. ¡He dicho!

Pintura en muro de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia. Autor no conocido.

De súper héroes criollos

Entre las imágenes populares que haya registrado con mi cámara, esta del Chapulín Colorado y la de la moto Pulsar, son las que más me encantan; por las representaciones y reinterpretaciones que el pueblo plasma con su plástica popular, si es que se puede llamar así.

Cuando visitamos museos, hay cuadros, representaciones, fotografías e instalaciones que roban nuestra atención y nos obligan a detenernos para poder apreciar todo su contenido, su lenguaje o aprehender al artista mismo. En este caso es inevitable no dedicar más tiempo al arte popular.

Este tipo de representaciones visuales me fascinan, me roban la mirada y me hacen detener ante sus líneas toscas, sus reinterpretaciones, ante las percepciones del artista callejero y anónimo. Es así como valoro también, los dibujos, garabatos y monigotes de los niños, pero de ello ya escribí algo.

Ahora sí, una pequeña lista de súper héroes criollos:

  • Los gallinazos que sobrevuelan las quebradas en los barrios, que comen y devoran la carroña de ratas, perros y gatos muertos. Asean nuestro ambiente.
  • La viejita que con paraguas en mano, le da sus guarapazos al ladronzuelo callejero.
  • El conductor de bus que es conciente que no lleva semovientes, que saluda, que espera que baje el pasajero, que no grita y que devuelve los dineros con honradez.
  • Las mujeres que aún muelen el maíz en máquina de moler, que permiten que nos deleitemos con esa comida criolla recién asada al carbón.
  • El funcionario público que no se deja sobornar, no toca platas ajenas, trata bien al público y es ejemplo de trasparencia.

Arte rupestre – Esténcil de perro

Y entonces el hombre quizo permanecer en la memoria por siempre, tomó de la sangre de los animales que cazaba, la llevó a su boca, la dejó allí mientras su mano se alzaba y se recostaba al muro, y allí mismo, como en un soplo de vida, el hombre, primitivo hasta entonces, escupió toda la sangre con la fuerza de su poder y dejó la sombra de su substancia en las paredes de la historia.

Este esténcil me recuerda esa costumbre de dejar huella, de firmarlo todo. Es el poder de la presencia, el poder sobre la cueva en el hombre primitivo, el la supremacía de unos pocos ante el artificio de la primera escritura.

Esténcil en el barrio Aranjuez, afueras del Museo Pedro Nel Gómez. / Más grafitis en Aranjuez

Las paredes son del pueblo

Grafiti en el barrio Aranjuez, afuera del Museo Pedro Nel Gómez.

Me doy permiso, también, de recomendar el blog de mi amiga Gloria Cecilia Estrada, Periodista de la Universidad de Antioquia, quien ha iniciado el blog DESAHOGO. Un blog donde podrás encontrar: cuento, cuento corto, vivencias, viajes o desahogos, simplemente. Los invito a agregarla a sus favoritos y a disfrutar historias sencillas de vidas sencillas y cotidianas.

Las marchas como los “rialitis” se van quemando

Le escuche a alguien que deberían hacerse cada vez, cosas distintas a una marcha para que no pierdan vigencia, llamen la atención, convoquen gente y hagan efecto.

Pues la marcha contra las Farc fue deslumbrante o espectacular, la segunda contra los Paras medio lleno 2 calles de San Juan y la última tuvo que realizarse en el patio de la Alpujarra pues ni la llenó.

Y después de marchar… ¿Qué hacemos? – ¿Qué nos inventamos?