Para que no queden dudas: venta de pescao vivo

Venta de pescao vivo, es decir que sería lo mismo decir: venta de pez. Para que no queden dudas, para que no tenga que untarse tan dignas manos de agua de pescao, abrir las entrañas del mismo después de una cesárea innecesaria. Para que no tenga que meter el dedo en ojo a ver si es saltarían, si brilla o le muestra el alma trascendida del pez.

Venta de pescao vivo, por si una vez capturado, usted se conduele y lo deja partir en buena obra de caridad, o si desea darle segunda vida menos digna en pecera de medio metro. Pescao vivo empacado con dos chorritos de agua que de nada sirven más que para estresar la carne. Asi es… rumbo al Peñol y Guatapé, se vende pescao vivo.

Zócalos en Guatapé

En Guatapé, donde queda el “mar” de Medellín, donde existe un malecón al estilo de ciudades costeras, que goza de la práctica de deportes náuticos, del turismo, de la cosecha de variados productos agrícolas, en Guatapé, decía, se pueden ver estos hermosos zócalos que adornan muchas de las casas de este municipio del oriente antioqueño.

Zócalos simples, sencillos, artesanales, tridimensionales -como los de las fotos-, comerciales, institucionales, es decir, de muchas formas, colores y motivos. No hablemos más, al grano con estas imágenes.

La fuerza que impulsa al juego

Los infantes caminan cabizbajos, imitando a sus padres, los adultos. Los niños ya no ven a la distancia, no reconocen colores, saben ya poco de sabores. Los ‘tecnobabys’ no saben de materiales, materias primas, madera, latón, hule. Los niños de hoy, de la urbe moderna, de unidades residenciales -presidiarias-; perdieron interés por el juego: no se esconden, no gritan, no se tiran agua, no brincan, no hacen comidas de mentiras, no hacen de papá y mamá. El Blackberry los ha consumido, se los ha tragado.

Los infantes caminan cabizbajos, chatean todo el tiempo, no miran pa’ delante, no ríen, solo mandan caritas felices o tristes. Se encaminaron por la estupidez, ya no salen, no se bañan en piscinas. Del televisor pasan al computador, y de éste al pequeño hipnotizador con sabor a cereza negra de silicio.

Ya solo nos quedan los niños llamados pobres, que se inventan juguetes, que convierten cajas y tarros en carros y latas, que hacen del polvo muñecas y les dan soplo de vida con recursividad y creatividad. Quedan los niños pobres que juegan a las muñecas y aún le pegan a una llanta para hacerla rodar o le ponen cabestro con dos palos de escoba. De pobres no tienen nada, pero loss ricos así les llaman. No saben ellos, los ricos, que más pobres son sus hijos de futuro asegurado, que no han encontrado la alegría en hogares de padres ausentes. Ricos ellos, los niños pobres, que encontraron la alegría y la chispa creativa para inventarse su propio mundo de ilusiones.

LO QUE FALTA SON OPORTUNIDADES.

Imagen tomada en Guatapé. Rueda Chicago impulsada con fuerza humana.