De Jacobo, completando crucigramas

Estimados visitantes,

Mi padre ha sido injusto con mi columna, ya que el amanuense digital es él, mientras yo le dicto estas epístolas poco frecuentes. Como Pablo y Pedro, apóstoles del Cristo, quienes tenían, cada uno, su escribano. tendré que motivar a mi madre para que inicie el suyo y sean más frecuentes mis saludos.

Permítanme actualizaros en cuanto a desarrollo y crecimiento. Confieso que manejo carro: volante y cambios opero, mientras mi padre articula freno, clutch y acelerador. Cosa no muy bien vista por ustedes, me adelanto en el llamado de atención que impondrán.

En el día, entre otras actividades, me he propuesto adelantar, o mejor dicho, ayudar a mi abuelo en su tarea diaria con los crucigramas. Hace poco, mi paciente abuelo Alfredo, musitaba entre labios la palabra “San Francisco” y la repetía, como queriendo comprimirla para meterla en las celdas disponibles para un nombre más corto; yo, que le escuchaba, lance una mía: San Antonio. Él sonrió y lanzó una breve carcajada, la cual no entendí. ¿Acaso cree él que no soy capaz de encontrar términos solicitados por el proponente del crucugrama? ¡Carajo!

¡En fin! Les presento excusas por tan distanciado intercambio de pensamientos y hechos. Espero estar con ustedes en ésta, La Columna de Jacobo.

Jacobo se deja ver por primera vez ante los medios

Bueno, realmente es la segunda vez, ya que el jovencito ya tuvo su primera pantalla para los medios en un programa de Televida. Y aunque para esta ocasión, Jacobo no dejó ver sus ojos, posó para las cámaras de este blog.

Cabe anotar, que para la presente imagen, no quedó registrado el advenimiento de tres albos dientes, que dan a su sonrisa, un encanto provocador.

Con ustedes, Jacobo Múnera López.

Juguetes baratos de marca sin renombre – Historia de Jacobo

En esa rebeldía que camina conmigo y que me acompaña cuando me burlo de mí mismo, me dispuse a caminar la carrera Carabobo con el ánimo de quemar minutos de medio día. En esa búsqueda de nuevas imágenes, nuevos locales, en esa búsqueda de juguetes baratos, llegué a un local que ofrece juguetes elaborados con plástico reciclado, sin mucha factura, sin marca de renombre, sin posicionamiento de mercado.

Un carrito militar encontré por mil pesos, de estructura sencilla. Lo compré para mí, pero terminé regalándoselo a Jacobo, mi hijo. Él, no sabe de marcas, no sabe de mercadeo, de manipulación de masas, del target al que pertenece. A jacobo solo le interesa, por el momento, que los objetos se caigan, suenen, tengan color y que tengan alguna textura para su lengua.

Lo anterior valida la cantidad de juguetes que recrean a Jacobo:

  • Dos tapas de olla (rojas, de aluminio, de las baratas)
  • Un exprimidor de naranja de plástico (de los manuales)
  • Un cesto de mimbre donde guardamos bolsas.

Con lo que no estamos de acuerdo, mi esposa y yo, es en que Jacobo le dé tastarazos al minicomponente y que cuando lo encienda, le suba y le baje el volumen al tema que fortuitamente suene en la radio. Tampoco en que tire las cajas de cedés al suelo y los trate como a violín prestado. Yo, por ejemplo, trataría un violín prestado, mejor que si fuera mío. Jacobo, ¡pilas mijo! Jejejejej.

Foto en Támesis.

Oferta de nombres en semáforos de Bogotá

Nosotros los Carlos Marios tendremos el eterno problema de que nos llamen Juan Carlos. Las Martas tendrán el eterno diminutivo de Martica y Martica será siempre la secretaria del jefe, “Martica, llamame al doctor Vélez y decile que lo espero a las ocho”. Sebastian, Santiago serán los eternos mimados, nacidos con estrella. Las Yuranis no llegarán a mucho, siempre trabajando para los demás, en ventas, casi siempre.

Los Carlos seremos comunes y corrientes, sacados del bulto, de un costal parecido. Los Albeiros vestirán como en los setentas, jamás usarán zapato de tacón alto. Las Berenices se irán de monja con el eterno tormento de un amor que no fue. Las Marías estarán en el mismo bulto de los Carlos, serán su versión femenina.

Las llamadas Luz no sabrán mucho de tecnología, les habla, les conversa. Los Heribertos tendrán bigote por siempre y cargarán una barriga bonachona. Los que se llaman Nicolás serán el tormento de la casa, Los Diegos serán terribles, comunes y conquistadores. Las Doras engordarán en su vejez y las Luz Milas no tendrán sino, un apellido, que no tiene nada de malo por cierto.

Ventas ambulantes en semáforo de Bogotá

Artesanías desde Neiva, Huila.

A quienes me decían: “…espere y verá, que ya con hijo ahí se le acabó la paseadera”, a ellos les cuento que el infante Jacobo Múnera López nació con alma de gamín, no se le arruga a nada, no llora, no pone pereque. Si se ensucia se le baña en borde de carretera con agua chorreada de botella, suspira si está fría y no más. Ventanea, brinca dentro del carro y si se le saluda desde afuera con un adiós de mano, se ríe que da gusto.

A los que decían que con niño a bordo se nos acababa la paseadera les informo que desde el mes de nacido, Jacobo ya conoce: Támesis, Jericó, Manizales, El Retiro, Amagá, La Ceja, Rivera, Neiva, Rionegro y otros que no recuerdo. En la última imagen, Jacobo en Doradal agarrando el tarro de agua con que lo bañamos vía a Neiva. ¡Tan maluco que es pasear!

Artesanías de Neiva, Huila. Malecón al borde del río Magdalena.

Esa intensa pasión de Jacobo por el teclado

Otra vez Jacobo Múnera López, mi retoño en crecimiento, otra vez sentado en mis piernas jugando con el teclado. Quizás sea la incipiente madurez en la escritura o quizás sea que por casualidad tecleó un “Control V”, pero ya se le comienzan a entender algunas frases. ¡Cuatro meses y medio y ya escribe frases con sentido en su tercer intento!

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<<<7Los del Sur, Rexistencia NortevX
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JkDKLM<ç-. Por Jacobo Múnera López

Cuatro meses (y medio) tiene Jacobo, mi hijo. Y cuando sus posaderas reposaron en mi pierna izquierda, Jacobo prestaba atención al teclear de mis dedos.

Curioso y atrevido, se dispuso a escribir, no sé si crónica o cuento corto, en lenguaje que aún desconozco. Con agilidad manifiesta, mi pequeño prestó las manos a sus primeros intentos con la literatura. He aquí su primer texto. (Antes, los primeros esbozos eran en crayola ¡Qué lejos estamos de esos tiempos).

JkDKLM<ç-. KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK

KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK

KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK, IIIIIIIIIIIIIIIIIIII MK <ZZZZZZZZZZSSSSSL.OKKKIIIIHJ{´,L ,