La siestica de medio día

El don, la doña, el ejecutivo, el estudiante, en fin, muchos de los seres humanos que realizan actividad alguna, necesitamos de un pequeño descanso conocido en nuestro contexto como la siesta. La duerme el conductor después de la ruta y mientras lo despachan de nuevo (Antes la dormían con las risas de Montecristo, de fondo). La duerme la señora que ya despachó almuerzos a los hijos trabajadores (Antes, la dormían con la Ley contra el Hampa o Solución a sus problemas).

La duerme el perro, solo que lo hace a cualquier hora. Lo hace el visitante a biblioteca que se quedó dormido abrazado a algún clásico ruso. La duermen los novios en contubernio de manga universitaria. La duerme la anciana con las cuentas de un rosario demorado. La duerme el gato con cara de antojarlo a uno. ¡Ah, la siesta! Bendición del cielo que nos permite dejar la mente en silencio y activar el inconsciente para limpiarnos de arquetipos junguianos.

Estas carretillas jericoanas duermen también la suya, la de brazos caídos, la de jornal vacante a la espera de algún viajecito cerca, de siete costales de yuca con perro salamero encima. Allí duermen, posan cobijadas esperando que quien las alce les dé sentido. La una, cobijada con ruana de algodón; la otra, con paño viejo quizás impermeable.

Lo que ustedes piensen o imaginen complementa otras realidades… ¿quién se atreve?

Jairo Carmona Valencia:

La siesta es también una práctica religiosa, ritual sagrado en toda la Europa mediterránea, la de los vientos cálidos y vinos generosos. Ernesto Sábato, escritor argentino, en una de sus visitas a Medellín, la colocó en primer lugar en su vida, ante algunos medios de información.

En el Imperio del Sol Naciente o el reino del Crisantemo, como en la milenaria China desde tiempos remotos, siempre se le ha concedido sitial de honor al solaz del mediodía. Lin Yutang, erudito y filósofo chino, en uno de sus tantos libros, reía de buena gana diciendo que le asombraba cómo los occidentales se ajustaban la cintura con correas de cuero, cuando ellos andaban todo el día en pijama y si acaso usaban un cinturón de seda. La cultura Budista practicada en toda Asia, le da excesiva importancia al descanso y a la meditación, para nosotros símbolo de pereza.

Esas carretillas jericoanas, primas hermanas de las que yo conocí en el Medellín antaño, quizás un poco más libertinas que las primeras, servían no solo para una simple siesta; estas últimas eran verdaderos altares donde se rendía culto a Venus y a Eros, bajo el silencio cómplice de la noche. Entre ellas no había recato, ni gazmoñerías, como tampoco lo había entre sus sudados y fatigados dueños.

Expresividad cromática, común denominador en Jericó

Tome asiento, reciba la “fresquita” (viento), pase la tarde o la mañana, vea pasar vecinos, salúdelos, diga: “Buenas…”, levante la mano y esboce una sonrisa, critique un poquito si se le antoja, vaya a la nevera y sírvase un jugo de tomate de árbol, saque galletas también, llene un crucigrama, lea si se le antoja o, mejor, le propongo algo:

Saque la bolsa con fríjoles verdes en vaina y póngase a desenvainar. Traiga dos ollas: una para las pepas y otro para las vainas vacías que sirven pa’ la aguamasa. Póngase un trapito entre las piernas pa’ que no ensucie la ropa. Hágale, pues, póngase a sacar fríjoles y entretenga la tarde.

Los dejo con esta tercera tanda de puertas, ventanas y color de Jericó.

Jericó, paroxismo cromático

Conversando con un amigo diseñador e ilustrador de la UPB, Nelson Andrés, me decía que la carta de colores y de combinaciones de las fachadas de casas de nuestro territorio colombiano son atrevidas, hermosa-mente atrevidas. Las de Jericó, para referirme a las imágenes de este post, son lúdicas, llenas de color, vitalidad; son alegres, “lanzadas”, coquetas con el transeúnte que se deja atrapar a su paso paralelo.

Hay un aprovechamiento formal a través del color, en los materiales que hacen parte de las fachadas de estas casas. Es la idiosincracia, nuestra cosmogonía, la percepción colectiva en este pedacito del trópico, es el paroxismo cromático. ¿Exagerado?











Puertas y balcones para que entren el color y la vida – Jericó

No sé porqué a muchos les aterra el advenimiento del lunes, sabiendo que:

  • Hay, nuevamente, movimiento humano.
  • Nos encontramos con los compañeros de estudio o trabajo.
  • La ciudad late como de costumbre.
  • Las muchedumbres se desplazan, viajan en Metro, se saludan.

Semejante a mi encanto por los lunes son estas imágenes llenas de color, vida, geometría, ordenamiento, arquitectura, armonía, contraste; dedicación, esfuerzo, pujanza, cultura, aseo, entre muchos conceptos más.

Así que, para comenzar una semana con ánimos encendidos, les dejo esta colección de fotos tomadas en Jericó, Antioquia. Tomadas en compañía de varios amigos que conocieron por primera vez a este ESPECTACULAR municipio de color, café, cardamomo, guarnieles, talabarterías, dulcerías, balcones y cultura, en todo el sentido de la palabra.

Sé que son varias tantas de fotos las que he traído de Jericó ¡y cómo no hacerlo! si este municipio es coqueto con la cámara. Esta tierra te posa, se cuadra para la foto, se organiza, se alisa la falda y se cuadra el sombrero. Hasta acomoda la garganta pa’ salir bien. Nunca se cansará uno de trepar senda loma para descubrir rincones nuevos en Jericó. ¿El cielo nocturno? frío, nublado y llovido.

Taburetes pa’ tintiar en fríos mañaneros

El taburete es uno de los diseños de silla personalizados por sus dueños. Se pintan, se acolchan, se usa recostada a la pared sostenida de las patas traseras. Las hay peludas con piel de res, las hay curadas al sol, las hay desvencijadas.

Invito a Marta Laverde, docente de Diseño a doctrinar sobre la silla. Diseñadores industriales ¿Qué tienen para decir?

Taburetes en Jericó, Antioquia.

Felicidad por la existencia de la mujer

Para aquellas mujeres que permiten que su piel reciba los años mientras su espíritu permanece incólume, para aquella cuyas arrugan le dan carácter y memoria de buenos años…

Para aquellas que nos atienden bien, nos dan una sonrisa sin cobro alguno, nos permiten conocer su dentadura y se ríen tambien con los ojos…

Para aquellas mujeres de belleza sencilla, sin artilugios, sin mentiras. Para aquellas mujeres de piel montañera, sincera y llena de la vida que brinda el campo…

Para aquellas que esperaron príncipes azules montados en corceles, para aquellas a las que el bus las dejó, o por lo menos, así lo creen ellas…

Para las que ya encargaron y además de mujeres son madres, jóvenes, medianas en edad o avanzada hora de tener hijos…

Para las que creen que aún hay esperanza y terminaron solas en la vida, esperando, esperando, tratando de atisbar el futuro…

Para las mujeres berracas, que salen adelante sin depender de hombre alguno, para las madres solteras que salieron adelante con el temor de desfallecer en el camino…

Para ustedes, estimadas lectoras y sus familiares y sus amigas -riegue la bola-, para ustedes, felicidades por haber nacido con los cromosomas XX, de otra forma, esto habría sido muy aburrido. Les regalos estas flores, mañés para algunos, kitsch para otros, a su elección: $7.000 las primeras, $5.000 las enclaustradas.

Para vos, MADRE, que siendo SOLTERA permitiste que yo conociera esta maravilla. Para ti que alcanzaste sola tu proyecto de vida sin la compañia de hombre alguno. Para ti, que no dejaste caer la casa. Para ti, que me enseñaste, sin saberlo, a respetar a la mujer, valorarla y crecer en medio de la admiración por ellas.

Imágenes:

1. Ilustración de un pasacalle en desfile ecológico en Guarne, oriente antioqueño.
2. Vendedora de luisas en Jericó, suroeste antioqueño.
3. Adolescente jericoana.
4. Actriz en el Parque Nacional del Café.
5. Representación cultural en Salento, Quindío.
6. Mujer pidiendo apoyo económico en la vereda Alto de la Virgen en Guarne.
7. Campesina, vendedora de ropa y juguetes. Vereda Alto de la Virgen en Guarne.
8. Artículos en venta. Vereda Alto de la Virgen en Guarne.

Ese gusto por otear que tenemos todos

Pasa la vaca llevada desde la cabeza con cuerda sudada y castigadora. Pasa doña Leo con su canasta vendiendo las peores empanadas del pueblo -amarillas y con mucho triguisar-, además de caras. Pasa el carro que nunca es capaz de subir esta destapada calle y que va empujado por tres vecinos. Pasan los perros detrás de la perra en celo, todos oliendo el rabo de Princesa, que es la de los calores. Pasa el carnicero a medio día rumbo a su casa para el almuerzo y como siempre lleva una tira de tocino de grasa en la mano. Pasa don Evelio vendiendo aguacate, maduro para mayor información. Pasa la mula volada de Rubelio, pasa corriendo, como nunca le corre a él. Pasan las mellizas, hijas de Gloria, solteras y en edad de merecer, pasan rubicundas, rollizas y provocativas.

Todo eso pasa y nos damos cuenta, oteando en la mañana en el pueblo.

otear.

(De or. inc.).

1. tr. Registrar desde un lugar alto lo que está abajo.

2. tr. Escudriñar, registrar o mirar con cuidado.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Imagen en Jericó.

Andy Warhol, Mao, Monroe y yo en Jericó

  • Chitos
  • Coca Cola
  • Chiclets Adams
  • Snacky
  • Gudiz

  • Totto
  • Converse
  • HP
  • Esso
  • MC Donalds

  • Cannon
  • Sony
  • Panasonic
  • Casio
  • Swatch

  • Ford
  • Mazda
  • Renault
  • Nissan
  • Chevrolet

  • Gef
  • Tennis
  • AC
  • Americanino
  • Chevignon

Marcas, marcas, marcas, industria, obreros, martillazos industriales, fundición, soldadura, destellos, televisión, publicidad, noche, 24 horas, pitos, carros, avisos comerciales, impulsadores, caja registradora, Money, Pink Floyd, rosa, fucsia, fosforecente, brazalete, carné, número de cédula, Chaplin, Modern Times, Metrópolis, capitales, Helvética, sans serif.

Pop Art, Andy Warhol, industrialización, serigrafía, reproducción en serie. Una visita al Museo Antropológico de Jericó en Antioquia. Un placer ver estas obras de cerca.

Como las serigrafías de Warhol están protegidas por vidrio en su enmarcada, quice, entonces, hacer parte de la obra.

Esos noviazgos de antes…

¿Qué? ¿Es que usted creía que antes era como ahora?

Mijo bendito, pa tener un novio, por aquellas épocas, se necesitaba hasta un milagrito. Nuestras mamás no son como esas zumbambicas de ahora, que se retuercen con un beso, se manosean por todas partes, se limpian esos dientes y hacen la cochinadas en frente de una.

Mijo, querido, a una, le tocó recibir el novio en la ventana, por el pestillo, porque estaban prohibido los besos, los manoseos y todo lo demás. Eso de ir al centro comercial “má, ya vengo, no demoro, llego a las dos, no me esperes, duerme tranquila…” Ja, uno ques boba y lo deja, alcahuetes que nos volvimos.

Por eso ya no hay moral, ya no hay respeto. El novio de una lo esperaba toda la vida. Ahora se comen el “bizcocho” antes de la fiesta y por eso resultan piponas.

¿Qué cómo te tuve yo a ti? Una ques boba y le come cuento a toda esas promesas y vea… ahí te tuve yo a vos, hecha por ventanita y todo.

Imagen de una Jericoana. Jericó, Antioquia.

Panelita y Coco, matrimonio para siempre

En medio de una sociedad divorciada y de una juventud, hija del madre-solterismo (donde estoy inscrito), hay matrimonios que durarán para siempre. Es el caso de la “panelita con coco”, un casao de esos sempiternos, sabrosos y entretenidos, sobre todo, cuando queda uno todo el día masticando el afrecho del coco que se negó a pasar por el tracto digestivo para quedarse en los intersticios de las muelas o en los interproximales, como lo llamaría algún dentista, perdón, odontólogo.

  • Imagen superior tomada en la entrada del Comfama, municipio de La Estrella.
  • Imagen inferior tomada en el municipio de Jericó.

Ambos Peluquería – Semántica de la línea

Ella: Amanda

  • Querendona.
  • Muy de la casa, hogareña.
  • Vende cosméticos.
  • Romántica y apasionada, gusta de la música de planchar.
  • Su pelo reposa un poco grasoso, descuidado. Se recomienda despuntar, lavarlo más seguido y comenzar un tratamiento capilar, hacerse un corte en capas, desbastar.

Él: Albeiro

  • Juicioso, estudioso y trabajador.
  • Vendedor en el Granero Colombia.
  • Estudiante de Agropecuaria.
  • A sus 30 años presenta una alopecia prematura.
  • Su pelo se torna mixto, abundante atrás y alopecia delante. Se recomienda enjuague con tinte o un teñido de castaño rubio que contrasta con sus ojos pardos.

Aviso de peluquería en Jericó, Antioquia

Pensamientos de Agapito sobre un 2009

A este perro en sinistrógira mirada, como evocando, recordando, extrañando la cantidad de sucesos ocurridos en el año que termina, a este perro parecido a la pared contigua, lo nombraré como Agapito.

Extrañará, Agapito, la cantidad de huesitos que don Heriberto le tiraba de vez en cuando, extrañará esas orinadas acaecidas en casa de doña Marta y sus consecuentes espantadas con agua caliente.

Este año le dijo adiós a “Lucha” la perra negra con la que tuvo sus contubernios y que fue atropellada por unos arrogantes jóvenes que montaban cuatrimotos.

Agapito, recordará por siempre, si es que los perros tal acción hacen, la vez que alguien le tiró medio pollo asado en vez de los escuálidos huesos que quedan después de la ruñida. Al parecer se trataba de Humberto, quien padecía un cáncer terminal y estaba cumpliendo sus últimos deseos, de los cuales, uno fue para Agapito.

Sigue Agapito mirando el 2009 y a su memoria vuelven los fantasmas de cinco perros en calor, que en febrero, lo confundieron con Toña, la hembra, y planeaban con insistencia, montárselo desconociendo toda norma biológica canina.

Agapito recorre con una mirada esimismada ese 2009 que se aleja y ladra de alegría, bienvenido sea un 2010, porque, este que termina, ha sido más mal que bien lo que fue.

Jericó, suroeste antioqueño.

Los amigos – Jericó, Antioquia

En los últimos, mi vida ha sido como un hilo con nudos cada tanto, pero nudos no de la manera negativa, sino, a manera de mojón, de momento clave para seguir la continuidad del hilo mismo. Es decir, que una cosa me ha llevado a la otra, una persona a la otra, un momento al otro. Es así como quiero enunciar un listado de nombres de personas que han sido claves para seguir con el hilo de mis propias circunstancias y a la vez invitarlos a que a través de este medio, ustedes mis lectores, saluden, citen, enuncien, enumeren o agradezcan a las personas que hayan sido clave en sus vidas. (No necesariamente los amigos, pues, ese podría ser otro listado).

Van los míos, en orden desde 2000: Juan Fernando Castro, Fredy Alonso Vélez, John Harvey garavito, Juan Camilo Ruiz, Carlos Mario Guisao, Lucia Victoria Torres Gómez, Lázaro Tobón Vallejo, Luis Fernando Jaramillo, Ángela Correa, Carlos Mauricio Hernández. A ellos, Feliz Natividad.

Letraro del Bar Los Amigos en Jericó, Antioquia.

Navidad en Jericó, qué feliz navidad

Un zapato secándose, sólo uno. Una ropa oreándose en pleno sol de medio sía en el Suroeste antioqueño. Un muñeco de nieve o su representación en madera. Un árbol de navidad, de nieve, una rama seca forrada de algodón sembrada en un tarro de pintura.

El municipio de Jericó, mi favorito en Antioquia. Cultura, gente, amabilidad, hospitalidad, sonrisas, guarnieles, Luisas, confites de cardamomo, descanso y compras, muchas compras de la artesanía paisa y montañera.

La Piel de la Cebolla

Por: Daniel Botero Arango
Especialista en Periodismo Urbano – U.P.B.

Para conocer la piel de la cebolla y su proceso de posterior desnudez natural hay que ir a la Plaza y comprobarlo en las manos de su vendedora que, seguramente, fue quien la reservó hasta hoy que la compro, en este mercado popular al aire libre, donde hay ambiente de fiesta, donde la gente conversa, regatea, degusta antes de la compra para comprobar la calidad; donde unos y otros se llaman por su nombre, se miran y se tocan. Ella, con su sabiduría campesina que ignora los discursos del servicio al cliente, el mercadeo “one to one”, la disposición de productos y que, seguramente, no ha pisado un hipermercado de nombre impronunciable, goza de la presencia de sus clientes, a los que hace sentir como sus hijos cuando les recomienda lo que deben llevar y cómo lo deben manipular para aprovecharlo de la mejor manera.

Esas manos ajadas y esas uñas con la tierra de esta mañana cuando arrancó las cebollas para exponer en la Plaza, se confunden con la piel de la cebolla que me habla de una tradición, de una historia que no se detiene con mi regreso de Jericó, donde quisiera permanecer. Ella se puso su mejor vestido, las últimas aretas que compró y su infaltable e impecable delantal blanco, que apenas se acabó de secar hace una horas antes de salir de su casa en la vereda Castalia. Vuelvo y la miro y no puedo evitar el recuerdo de mi abuela con su delantal cuando preparaba galletas y Marialuisas en la casa de Barrio Prado. “Cuánto es que va a llevar, mijito”, me pregunta mientras caigo de mis recuerdos; “lo que le falta por desvainar”, respondo todavía obnibilado, porque realmente lo que quiero es que continúe su arte de pelar la cebolla con esa mística, con esa gracia, con esa pasión que sólo se vive en la plaza de mercado popular.

Vida de perros

Benjamín

Conocido en la Comuna 1 de Medellín por sus finos modales, heredados quizá, de su primera dueña, doña Alcira; una anciana con abolengos en su apellido, o por lo menos así lo decía ella cada vez que don Cipriano le cobraba los fiaos en la tienda.

Benjamín ha pasado por otros cuatro dueños, sin encontrar amaño en ninguno de ellos. Se le ve a cada rato, sentado, con los mismos modales de doña Alcira, esperándola en cada cabina que al Metro Cable llega, pues ahí fue la última vez que la vio y le bolió la cola. Lo que no sabe benjamín, es que a la Doña, la atropelló un bus de Santo Domingo por no ver que el semáforo peatonal estaba en rojo aún, y menos sabrá Benjamín, que quien conducía ese bus, era el mismísimo nieto de Alcira.


Bombera

Habita en un garaje ocupado por los Bomberos de Copacabana. De ella dicen, que cuando va a ocurrir un incendio, comienza a purgarse comiendo yerbitas y matas que nacen entre ladrillos, para después soltarse en una diarrea que no para en dos días.

Por eso los bomberos le paran bolas a cada instante, sobre todo en las épocas de navidad. Lo más gracioso es que Bombera, no anticipó el incendio de lo que era su nido, su dormidero. En la navidad del 2007, un volador cayó, después de explotar, justamente en la cobija que le servía para tirarse a dormir. Entre los pliegues de la cobija, se calentaban tres cachorros recién nacidos. Nadie lo sabía.

Velón

Velón fue criado en las minas de Amagá, pero su dueño fue uno de los que tanto a donado su vida a las tierras de este municipio de Antioquia. Parmenio, su dueño, le tiraba en las tardes de libertad, por fuera de la mina, le tiraba casquitos de mango.

Velón por eso, se va cada tarde a esperar que algún manguero del parque de Amagá, le tire aunque sea, las pepas de los mangos ya vendidos.

Ponele nombre al siguiente e inventate una historia… Es de Jericó.

Montañeros con orgullo

Por qué a algunos les ofende el término “montañero”. Sé que esta palabra ha sido usada en tono peyorativo, pero para mí significa: montaña, aire puro, guarniel, frisoles, cabuya, aguapanela, traguitos, tinto, arepa y sombrero. Montañero huela a campo, a estiércol de vaca, a cochera e marrano, a tierra negra, a yuca recién arrancada. Montañero sabe a negocios, a malicia, a picardía, a sonrisa y saludo de buenos días. Montañero se parece a arranque, a caminada sin cansancio.

Yo soy montañero nacido en el valle, nieto de campesina que recogió café. Soy montañero del vivo y del bobo también, del vivo que no engaña sino que vive; y del bobo que no chorrea baba, sino, que no se deja amedrentar.

pala de cuerno que sirve como cuchara para sacar grano de los graneros.

Las tres cajas que ven a continuación, corresponden a las antiguas medidas de peso para comprar grano en tiendas y graneros: Cuartillo, Pucha y Media Pucha. Y el papel periódico para hacer un cono y envolver la compra.

Jericó, Antioquia. Subregión Suroeste.

Tabaco, sombrero, carriel y camisa a rayas… tan común, tan particular

Texto por: Marta Eugenia Laverde Córdoba. Asesora y Consultora en Educación ambiental. / Profesora mía de Diseño Gráfico en la UPB de una asignatura, que si la revelamos, era simplemente, Filosofía. Marta es graduadad en Filosofía, de voz calmada y buen humor fino.

Mi estampa, ya casi irrepetible por estos tiempos, es testimonio de los ires y venires por mi pueblo antioqueño, Jericó, pero seguramente si vas con tu máquina de retratar por los pueblos vecinos creerás que “ya me viste en otra parte”. Porque somos los vivientes de esa bella estirpe del arriero que aún sobrevivimos en las esquinas de los parques compartiendo, alegres y titinos , los  recuerdos y futuros posibles de los territorios rurales de nuestra Antioquia.

Encachacado y bien aseado busco a mis paisanos para degustar el tinto de la cálida mañana del Domingo mientras conversamos sobre la prole de cada quien y el aumento de palomas tristes en el parque.
Eso sí, sin lugar a dudas, siempre he contado con la voluntad para decidir lo que voy a hacer cuando baje al pueblo porque hasta que yo esté, estarás allí: Resurrección del alma.

En la imagen: Pedro Luis, Jericoano fumando su pucho `e tabaco. / Jericó, Antioquia.

Que no le metan gato por liebre

jajajajaj. -¿por qué la risa? / Porque la verdad, no sé qué escribir viendo las dos fotos / ¿Y entonces? / Pues me surgió una idea: proponerle a mis lectores que me escriban un texto inspirado en este post, me lo envíen como comentario y hacemos un salpicón con lo que me llegue. ¿Qué tal? / Puede ser un relato, una historia, un recuerdo, un cuento… cualquier cosa que le inspire o recuerde la foto.

La imagen fue tomada en una tienda, de aquellas, de las viejas. Hermoso granero en Jericó – Antioquia.

Espero que esos tantos visitantes de fuera de Colombia, me escriban -a ver si aportan un poquito jajaja-. No me hagan quedar mal pues.

Gloria Ce. Recordé un poema de Piedad Bonnett en el que el protagonista es un gato.
RECICLANDO
Piedad Bonnett
Cuando papá en un ataque de rabia mató al gato,
a mi gato Bartolo
porque metió la cola entre su caldo
y porque ya era viejo y no cazaba como debía ratones
y además era caro mantenerlo,
cuando papá borracho lo mató con sus manos,
hubo una gran algarabía en casa.
Vinieron todos, todos;
mi hermana dijo: guárdenme los ojos
para un par de zarcillos, y Martino,
nuestro vecino, se pidió las tripitas
– sirven para hacer cuerdas de violín –
y mi mamá, que al principio lloró, lloró conmigo,
quiso la piel
para ponerle cuello a su chaqueta,
y los bigotes
se los pidió mi hermano Eladio el mecánico,
y los cojines de sus patas fueron
lindos alfileteros
para la bruja gorda que vive atrás del patio
y es modista.
Lo que sobró lo hirvieron con sal y con cebolla.
Se lo dieron a Luis, que duerme en nuestra calle,
pues también sirve el caldo de gato para el hambre.
Yo me pedí los huesos.
Uno a uno los muerdo delante del espejo de mi hermana
porque dijo mi abuela
que al morder el que toca se vuelve uno invisible.

Ana María: El flash electrizó el gato que antes dormía en la pesa, porque en estos días de crisis las verduras no las compran porque tampoco se producen lo suficiente. Solo queda esta tienda y la tendera con su gato dormilón y erizado, esperando un cliente dominguero o bueno, un fotógrafo curioso.

Eliana desde Rotterdam: En mi casa los gatos han hecho historia: el gato que le gustaba el aguardiente y se volaba con mis tios a “parrandiar”; el gato que pensamos era macho hasta que entro en celo y quien le cambia el nombre a esas alturas?; el gato mono; el gato serenatero que nos deleitaba con sus maullidos a las 3:00 am; el gato al que le daba miedo los ratones; la gata que fue el amor platónico de un par de perros; y … y … y que nos dirá la señora en naranja sobre este gato blanco?

Claudia Ávalos: Hoy me toco hacer ronda… para pillar al raton que nos esta destapando las bolsas de arroz.

Mi primer oficio: embolador – lustrador

He de contar que mi primer oficio, a los cinco años de existencia en esta vida, fue el de embolador. Corrijo: el primero no, sino, el segundo. Mi primer oficio en la vida y en la cuadra allá en Manrique, era el de recolector de BOÑIGA* seca para mi abuela echarle a las matas. Ya supondrán… a veces era objeto de burlas -hoy me río yo-.

Mi primer oficio, pues, fue el de embolador. Como nunca fui amante a los dulces, mamá llegó una noche -agotada como siempre- con una caja para lustrar zapatos. Me la compró, por supuesto, equipada con una lata de betún Cherry, un cepillo para untar y otro para dar brillo. Esa semana me gané mis primeros pesos, casi centavos. Mi madre era feliz descargándome zapatos por montones y bolsos también. Para lo que no estaba capacitado aún, era para untarle Griffin a las zapatillas blancas -muy usadas en los setentas-, esa era una labor mayor para mí.

Aún guardo la cajita de embolar original, pero allí no cabe nada. Me compré una más grande que comencé a adornar, estilo calle. Después les contaré mi siguiente anhelo: ser VERDULERO y el porqué y el cuento de la BOÑIGA. Los dejo con este bello personaje de Jericó, Antioquia. ¡Este Jericó me arranca fotos y suspiros en los ojos!

boñiga – moñiga

f. Excremento del ganado vacuno o caballar.

¡Ah Mompa, tirame un huesito ome!

Este Mompa abrió tardecito hoy la carnicería y nada que saca la basura. Y él los jueves saca los calambombos que no le compran. (Silencio) Mompa, tirame un huesito ome, mirá que tengo el espinazo pegado y la tripa ya me suena. (Espera) ¿Y del tocino nada? Aunque sea un cartílago pa esta hambre tan brava.

Pensamientos de El Mono en Jericó a la entrada de una carnicería.

Mañanas barriales

* Mauricio vaya a la tienda y me trae un cuarto de quesito
– ¡Ah Amá!
* ¿Amá qué? Vaya póngase la camisa, se calza y va a la tienda. Dígale a don Genaro questa semana le abono
– ¡Ah Amá! Mande a Sulay, ¡siempre yo!
# ¡Venaeste y por qué yo!
* (Chancleta en mano) ¿Quiubo pues? se vistió ya y se fue por ese quesito
– ¡Ah Amá!
* ¡No señor, y a pie limpio no se va a ir. ¡Eh, qué cosita pues con este muchachito. Me pierde el año y quiere mantenerse jugando todo el día en esa facha. ¡No señor! Hasta tres pa que me traiga ese quesito.
– ¡Ah! ssssssss
_____________________
– Má, que no hay quesito y que hasta que no le abone la mitad, no le fía más
* ¡Hum, póngase a estudiar más bien!
– ¡Ah Amá!

Casa en ruinas en Jericó, Antioquia. Más imágenes de Jericó y otros municipios de Antioquia…

Viejos Jericoanos

* La cosa está como mal compadre
– ¿Mal? vea pues estos aguaceros pues que no cesan home
* Ahí se me perdió todo el cafecito
– ¡Ah no jodas! ¿Y pa pagar ese préstamo entonces?
* Ahí está la vaina
-Oí vos Pascacio, ¿vos que talla sos de calzado?
* ¿Y eso como pa qué ome?
– Es que tengo unas boticas poraí pa botar, por si las querés
* ¿Esas guamas tuyas? ¿Y con esa valeriana tuya? ¡Dejalo así Matías! Prestame cinco más bien.

Imágenes de la cotidianidad de Jericó (Sí ome, estuve pasiando poallá)

Home: Hombre
Vaina: Cosa, caso, evento aleatorio
Guamas: Zapatos de talla grande
Valeriana: Yerba que huele feo. Figurativo, pecueca
Pasiando: El plan mío a cada rato
poallá: En esos lares, por allá

Sabor a ritmo, viento y tambor en Jericó

Ponete las alpargatas carajo, no me pisés a pie limpio. Ponete la pollera que ya nos vamos. ¿Qué hicites el café que acabates de coger? Porque la estás mirando a ella que no tiene nada qué ver. Amarrate bien pues, que parecés un atembao. ¿Qué son esos brincos tan desesperaos? ¿Es que tenés mal de sambito?

Eh qué cosita con Rosa, que eterna cantaleta, ya estoy hasta la jeta de tanto de peliar con vos. Pero mirá lo bonita que tas, te sentó bien esa pollera que te pone caderona. Ah pies divinos, mojados por el campo, esas manos de canto que recojen café. Dejame ver un poquito más, vení dame la pruebita, mirá que no está Aurita, venite pa mi lao yo me arrejunto con vos, mirá que me tenés cansao, tres años y sólo arroz.

¡Ven este! Conchudo mijitico, quién le dijo que yo soy de raticos, a mi con esas no señor. Ponete pilas más bien a pelar mazorca, guarde los ameros pa cer bollos después. Limpiate esa nariz, mirá que lo tenés asomao, peinate pues atembao que parecés a Majija el bobo. Y amarrate bien pues ya, subite el cierre mijo, vea todo eso asomao, si querías de aquello, jajajaj andá bañate al lao.

Así, así se me parecen esos coqueteos cuando veo bailes folklóricos. En esta ocasión, uno de los elencos del Ballet Folklórico de Antioquia.

Aire de Tango en Jericó

Al municipio de Jericó se le perdona que no saque el sol a relucir en puente, se le perdona que la bruma mañanera dure todo el día y que el frío se haga eterno. Jericó se debe a la cultura y la tertulia y se debe a los visitantes, agradecidos por tan amables anfitriones. (Suspiro) Jericó de guarnieles y mieles aromatizadas con cardamomo, Jericó cúspide de verdes que se esconden de vez en vez entre los blancos aires de la neblina…

Después de asistir con mi esposa a una presentación artística en el Museo de arte Religioso, dió pena haber pagado 2.000 pesos cada uno, por lo que fue un gran espectáculo de tango. Aire de Tango es el nombre del grupo y de la puesta en escena llevada a cabo en las tablas de aquel lugar, con la participación de la esposa y la hija de Manuel Mejía Vallejo. Un acto para aplaudir de pie y que espero poder verlos de nuevo en algún lugar.

Al salir, el frío no fue muy amigo de nosotros, tratamos de no dejarlo entrar al hotel donde nos encontrábamos, pero insistente él, se coló por los resquicios de un calado en madera, encima de la puerta. Dormimos a la espera de un segundo espectáculo en la noche siguiente: el Ballet Folklórico de Antioquia. Vea más fotos de Jericó:

Mercados Callejeros / Escenas cotidianas / Carne pa los chorizos / Un Jericoano

Mercados callejeros de Jericó

Mercado ambulante en el Parque de Jericó. Domingo de mercado. Esos días de mercado, se cruzan, más allá de frutas y verduras, de carnes y huesos, se cruzan y se transaccionan diálogos con aroma a tabaco y guarniel, se desatrazan las noticias represadas en el campo, se vuelven a ver las caras, se vuelven a dar las manos.

Una cortina bajo el alar de Jericó

Cometí la burrada junto con mi esposa de ir a Jericó sin reserva hotelera, pero qué iba a saber yo la demanda turística que este municipio de Antioquia tenía. Súmele además de nuestra llegada en moto, un dilatado aguacero que intentaba expulsarnos. El caso es que logramos encontrar pernoctada.

Pero ese aguacero también me permitió ver una escena repetida en cada cuadra de aquel municipio. Todas las aceras de Jericó estaban limitadas hacia la calle, por una bella cortina de gotas de agua hiladas todas por invisibles hilos de plata. Eran hilos seguidos de otros con sus gotas enhebradas, separadas cada tanto con igual distancia. Estas cortinas eran el producto de la lluvia que bajaba por el alar de las casas, que intrépidas ellas, no temían el salto para luego formar ríos callejeros.

El alar de esta foto es de una de las construcciones de Tutucán en Rionegro. Una simulación de pueblito paisa con actores permanentes.

Picando carne pa los chorizos

Jericoano alegre picando carne pa rellenar chorizos. Plaza de mercado ambulante en pleno parque de domingo en Jericó, Antioquia. Distancia desde Medellín: 2 horas y media. y si va, es mejor que reserve hotel con anterioridad.

Jericoano

Jericoano con su Guarniel terciado. Jericó Antioquia.

Algo aprendí este fin de semana, se llama GUARNIEL a los que comúnmente llamamos CARRIEL. Tuve una excelente cátedra con don Ruben Agudelo dueño de una guarnielería, quien ha sido premiado por su calidad de producto por Artesanías de Colombia.

Un municipio para visitar y repasar y repetir y no olvidar.