“Siempre llegamos a donde nos esperan”: Saramago

Y Saramago, al parecer, tomó la ruta desconocida que lleva a la muerte del cuerpo y al despertar total de la consciencia. Partió al mundo del intelecto, como llama el Padre Fortea al mundo espiritual. He pasado buenas horas, viajes en Metro, recostadas en cama y en cualquier lugar donde el tiempo me dé permiso, leyendoa Saramago y a su infinidad de comas “,”, de nombres en minúscula, de personajes sin nombre. Hoy, quiero representar con algunas imágenes los títulos de los libros que llevo en mi lista, sin un orden especial, así, al garete.

“Siempre llegamos a donde nos esperan”: Saramago. El viaje del elefante.

Ensayo sobre la ceguera (1995)

Ensayo sobre la lucidez (2004)

El hombre duplicado (2002)

El viaje del elefante (2008)

El evangelio según Jesucristo (1991)

La caverna (2000)

El cuento de la isla desconocida (1998)

Caín (2009)

Las intermitencias de la muerte (2005)

Repisa de trofeos y rituales en la Comuna 13

Esperarán ustedes, la carajada diaria con que salgo en cada publicación, pero me pido el permiso de ahorrarme algunas letras con el fin de no pensarlas. Mi esposa reposa en la clínica a esta hora y mi pensamiento está volcado totalmente a ella. La causa la dejo en nuestra intimidad pero sé que ustedes, voluntariosos lectores, mirarán al cielo como quien ora sin palabras, para pedir el bien y la bondad para mi esposa. Gracias adelantadas por tan bondadoso detalle.

De otro lado, como no tengo pensamiento definido para la imagen de hoy, me prestaré un texto del blog de José Saramago -Premio Nóbel-. Conozco de la libertad del individuo, pero les pido que piensen más de tres veces, cualquier comentario a realizar, comentarios que siempre apruebo y publico.

Por cierto, las imágenes corresponden a una casa -de esas en donde vive gente sencilla-, la casa de doña Rosa. Comuna 13 de Medellín.

Sigifredo

Febrero 9, 2009 by José Saramago

Sigifredo López es el nombre de un diputado colombiano secuestrado durante siete años por las FARC y que acaba de recuperar la libertad gracias, entre otros, al valor y la persistencia de la senadora Piedad Córdoba, principal dirigente del movimiento social y humanitario “Colombianos por la paz”. Gracias a una circunstancia que parecía imposible que se produjera, Sigifredo López, que formaba parte de un grupo de once diputados secuestrados, de los cuales diez fueron, no hace mucho tiempo, asesinados por la organización terrorista, pudo escapar a la masacre. Ahora está libre. En la conferencia de prensa realizada en Bogotá tras la liberación, entendió que debía manifestar su gratitud a Piedad Córdoba en términos que conmovieron al mundo. Aquí nos llegaron esas palabras y esas imágenes estremecedoras. Nunca he podido alardear de firmeza emocional. Lloro con facilidad, y no por culpa de la edad. Pero esta vez me vi obligado a romper en sollozos cuando Sigifredo, para expresar su infinita gratitud a Piedad Córdoba, la comparó con la mujer del médico de Ensayo sobre la ceguera. Pónganse en mi lugar, miles de kilómetros me separaban de aquellas imágenes y de aquellas palabras y el pobre de mí, deshecho en lágrimas, no tuvo otro remedio que refugiarse en el hombro de Pilar y dejarlas correr. Toda mi existencia de hombre y de escritor queda justificada por ese momento. Gracias, Sigifredo.

Escrito en El cuaderno de Saramago

Navidad Pelada

¿Será que, sin plata para gastar, algunos podrán vivir una verdadera navidad, para quien entiende el concepto que ello lleva?

¿Será que ese afán por comprar y comprar solo responde a un impulso vanal y superfluo?

Pues viene siendo hora de ir dejando vanidades temporales, de mirar a los ojos de las personas, vaciar nuestros bolsillos, calzar humildemente y ver lo verdaderamente duradero de la existencia. Aceptar la vida con su talego de bondades y desgracias, justamente tan necesarias estas últimas para nuestro crecimiento y para poder saber qué son las primeras (las bondades).

Recomendación para leer: Ensayo sobre la ceguera e intermitencias de la muerte. José Saramago.

Imégenes de ventas en El Salado, carretera vía La Ceja, El Retiro. Artesanías hechas en pino