Tesoros en el zarzo – Juguetes antiguos

Hay gente feliz, rica, boyante, plena. Hay gente con prospectiva que guarda tesoros desde la niñez. Luego, sabe que lo que hoy es basura, desperdicio, estorbo, objeto inútil, luego será oro, riqueza, recuerdo, riqueza y llanto. Es el caso de mi especial invitado: Diego Fernando Sedano, dueño de la presente colección de juguetes. Sin más palabras y con una envidia gigantezca, los dejo con él.

“Comparto con los lectores, los triciclos y carritos a pedal que logré esconder en las jornadas de limpieza en mi casa paterna. Además de otros que decidí comprar en anticuarios para restaurarlos y así conformar, una pequeña  colección. ¡Que los disfruten!”. Diego Fernando Sedano Camargo.

La fuerza que impulsa al juego

Los infantes caminan cabizbajos, imitando a sus padres, los adultos. Los niños ya no ven a la distancia, no reconocen colores, saben ya poco de sabores. Los ‘tecnobabys’ no saben de materiales, materias primas, madera, latón, hule. Los niños de hoy, de la urbe moderna, de unidades residenciales -presidiarias-; perdieron interés por el juego: no se esconden, no gritan, no se tiran agua, no brincan, no hacen comidas de mentiras, no hacen de papá y mamá. El Blackberry los ha consumido, se los ha tragado.

Los infantes caminan cabizbajos, chatean todo el tiempo, no miran pa’ delante, no ríen, solo mandan caritas felices o tristes. Se encaminaron por la estupidez, ya no salen, no se bañan en piscinas. Del televisor pasan al computador, y de éste al pequeño hipnotizador con sabor a cereza negra de silicio.

Ya solo nos quedan los niños llamados pobres, que se inventan juguetes, que convierten cajas y tarros en carros y latas, que hacen del polvo muñecas y les dan soplo de vida con recursividad y creatividad. Quedan los niños pobres que juegan a las muñecas y aún le pegan a una llanta para hacerla rodar o le ponen cabestro con dos palos de escoba. De pobres no tienen nada, pero loss ricos así les llaman. No saben ellos, los ricos, que más pobres son sus hijos de futuro asegurado, que no han encontrado la alegría en hogares de padres ausentes. Ricos ellos, los niños pobres, que encontraron la alegría y la chispa creativa para inventarse su propio mundo de ilusiones.

LO QUE FALTA SON OPORTUNIDADES.

Imagen tomada en Guatapé. Rueda Chicago impulsada con fuerza humana.

Avances de mi desarrollo intelectual. Jacobo

Mi pardre me hizo extensivo los saludos que algunos de los lectores de mi columna me mandaron por medios digitales. Una de esas lectoras comenta que hace rato no saben de mí y, pues, para ella y para quienes me siguen, les contaré las breves que mi edad puede ofrecer.

Camino hace rato, eso no es novedad, pues, ya no soy bebé, soy un niño y con alto entendimiento. Que la crema del cono que adorna mi boca, es parte del rol que debo desempeñar en estos inicios de mi vida, además -y no sé por qué-, a los adultos les parece graciosísimo y tierno; personalmente me es insoportable.

Que mi vida social es amplia, no son pocos los cumpleaños y reuniones a los que he asistido. A lo anterior, les pido que sumen la cantidad de municipios a los que mis padres me han llevado. Si he escrito poco, es porque mi capacidad motora me impide escribir algo que no sean gazapos, perdón, rayas. Culpen a mi padre, que poco espacio me ha brindado en este, su blog, para contar mis logros y avances, personalmente prefiero llamarlo, mi cotidianidad.

Deseo contar que en el tema lúdico, prefiero los juguetes clásicos como los que me ha llevado el administrador de este blog / JACOBO, ¡RESPETE! / Ok, mi padre, pues, (eso lo hace feliz). Caballo de palo comprado en El Retiro, un caballito de lana virgen de ovejo, de Sonsón; un caballo con piel de res, que parecen reales, de la Ceja. ¡Este creyó que me fascinan los caballos!, un cascabel hecho con tapas de gaseosa y así, algunos juguetes más.

No nos apresuremos a contar más detalles de mi íntima vida. Un saludo para ustedes, señoras mías que me escriben y me mandan saludos. Son ustedes muy hermosas, espero que al regreso de sus periplos se manifiesten, jajajaja.

Jacobo.

Los niños hacen juguetes de cualquier cosa

El concepto de marca en un juguete solo complace al dadivoso y no al infante que gozará con él. Por eso, los pequeños, gozan con cualquier objeto que se les presente interesante y que sugiera componentes a descubrir: un radio malo, una vasija que hace bulla, un cajón lleno de chécheres, una caja de cartón con objetos adentro que produzcan bulla, dos tapas de olla de aluminio, un artefacto extraño y hasta un torototó, aquel tubo donde se envuelve el papel higiénico que al agotarse, sirve para emitir sonidos semejantes a los de trompeta: “torototóooo, torototóooo”.

Así son los niños: despojados de vanos conceptos. Aún no ha llegado a ellos la vanidad.

Sancho y su “Rucio”, Bolívar con su “Palomo”

Estas imágenes son una colaboración de Luis Fernando Jaramillo, director y realizador en el canal Televida, mejor dicho, mi jefe inmediato en El Artesano. Por lo especial de ese lugar y la cantidad de historia que Luis Fernando y su novia Natalia Agudelo tienen de este lugar, les voy a quedar debiendo más imágenes y sus historias. Este es un lugar que bien podría estar en los libros de García Márquez.

Carlos Múnera: Hermosa creación de un caballito de juguete. Unos lo ven como pobreza, yo lo veo como una oportunidad de desarrollo, creatividad, recursividad, lúdica y diversión.

Luis Fernando: Sancho y “su Rucio” y Bolívar con su “Palomo”, blanco como  una nube.
En esta escena montaron a pelo por el afán de dar una bienvenida a quienes visitan su pueblo.

El Sitio, vereda El Roble, Corozal. Sucre

¿Quieres leer una crónica acerca de los juguetes? Se llama El baúl de los juguetes.

Neologismos en las calles

Qué cosa más rica es “Carabobiar” que significa transitar, caminar, vitrinear y disfrutar de la carrera peatonal Carabobo entre Colombia y San Juan. Y Carabobiando por ahí, me encuentro con que cada año se ponen de moda, por épocas, ciertos juguetes o adminículos que se reproducen con una velocidad increíble entre vendedores ambulantes. Lo curioso es quién “bautiza” por primera vez tales creaciones para que luego cientos de vendedores a viva voz, griten a la venta, los nombres de estos juguetes.

La manito que rasca. Adminículo para rascarse la espalda allá donde no se alcanza, cuando no se tiene pareja y si se tiene, no colabora ella en el menester del rascado.

El Taqui Taqui. Juguete para embobar niños y adultos haciendo trentaiunas intentando chocar dos bolas unidas por un eje.

El Vaivén que ilumina. Se trata de una pelota “desestresante” a la cual se le amarra un resorte. Sirve para tirar la pelota y recuperarla con el resorte que va amarrado a la mano. Hay Vaivén sencillo y Vaivén que ilumina, este último es una pelota en polímero en cuyo interior reposa un circuito y un Led que responde al golpe iluminando. (LED, díodo emisor de luz). Se encuentra en su furor.

El imán relajante. Dos piedras imanes desesperantes que no sé a quién relajan. Se trata de dos piedras imantadas que deben ponerse en polos iguales antes de ser lanzadas al aire, para que las piedras, al tratar de buscar su polo opuesto, se choquen produciendo un sonido de avispa amplificado, pero al ver decenas de vendedores en el centro haciendo lo mismo, crea un desesperante sonidito repetitivo envolvente que en vez de relajar, desespera hasta el desquicio.

De todos, La manito que rasca, me parace el mejor nombre de todos estos inventos. Claro y contundente.

El Baúl de los Juguetes – Crónica

A la una…

 

Un niño arrastra un carrito de madera, tirando de una cuerda en plena Alpujarra. En Moravia, Yovany juega con un carro hecho de una lata de gaseosa con ruedas prestadas de algún camión extinto. Yoanina acaricia el viento con una veleta y Dubian le puso tapas a una cajetilla de cigarrillos para hacerla rodar. Juan Diego y Nicolás lanzan bolas a una caja con madrigueras.

 

No puedo dejar de sorprenderme al ver tales juguetes, eclécticos modelos creados de la necesidad de sonreír por horas. Alegres adaptaciones que demuestran ingenio y creatividad. Mientras jueguen, los niños no saben [C1] de pobrezas aunque vivan en ella, no saben de mercados menguados o del devenir de cuentas por pagar. Ellos son ingenio e inocencia, desarrollo y acción, originalidad y pasión.

 

Paralelo a esta clase de juguetes llenos de recursividad y de afanosa necesidad, están los que llenaron nuestra niñez de inmensa alegría, pequeñas realidades impresas en láminas de hojalata, simulaciones fantasiosas de la cocina de mamá, aviones de pila mediana que cambiaban de ruta al primer choque, sirenas ambulantes, juguetes de cuerda. Es que hasta destapar las salchichas enlatadas era todo un juego; insertar la llave en la pestaña y dar cuerda alrededor de la lata para compartir con tu mejor amigo el frío manjar.

Continuar leyendo

Reproducción equina y bovina

Eso es lo que se mantienen haciendo estos sinverguenzas mientras los exhiben a la espera de un niño antojao, copular. Una pareja de Holstein y otro par de equinos raza bardigianos en la imagen.

Vitrina de Carabobo, almacén de cachivaches (distinto al de los marranos)GIANO