Cuando se iba a cine al “Centro”

Cuando iba a cine prefería ir al taetro El Cid, abajo del Parque de Berrío en Medellín. Para ir a disfrutar de alguna película, había que hacer una fila de media a una hora, dependiendo del éxito en cartelera. La fila se hacía en la acera de la calle en la que quedaba el teatro. Los vendedores de Chiclets Adams pasaban por cada uno de los integrantes de la fila, haciendo sonar la caja con los chiclets, ofrecían además, cigarrillos, confites, Chitos y rosquitas.

En el teatro fumaban y sacaban la “moga”, el mecato desde la casa, incluso, algunos compraban pollo afuera que olía y despertaba envidias y vergüenzas allí dentro. En la mitad de la película daban comerciales y se encendían las luces para que usted “Visite nuestra confitería”. Toda esta parafernalia que ocurría, se debía a que el mensajero de aquel teatro, debía ir corriendo hasta el Junín 1 ó 2, a llevar la lata con la primera parte de la película y así ahorrar costos de proyección.

La imagen corresponde a Bogotá, pero cuando vi los empaques de mecato, recordé mis pinitos como espectador de cine. Recomiendo buscar: La cambiadora de páginas.