Plantas que pelechan en cualquier vasija

  • Un frasco de aceite
  • Envase para empacar sopas en restaurantes
  • Envase para empacar 14 litros de aceite
  • Una papelera para el sanitario
  • Una papelera para la cocina
  • Un galón de pintura
  • Un frasco para el azúcar
  • Un valde

Es que las matas (plantas) no están estratificadas entre ellas mismas a la hora de florecer. Rosales y demás plantas de florecer, pueden ser empacadas en cualquier tarrito, el cual, una vez resignificado, sirve para acoger tallos robados, cogollos regalados y semillas compradas.

Para sembrar plantas para la casa, hace falta no más, la voluntad de la doña que con buena mano alista la tierra y la parla para el día día. También sirve la mano -no faltaba más- del macho pensionado de labores y ardores de sol en sol.

Traigo, pues, estos tarros que ven aquí, traigo también el adobe y el ladrillo, le traigo el alambre para colgar y para quienes no ven sino lo obvio, les traigo unas maticas, que de nombres saben más ustedes que yo.

Imágenes tomadas en Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo. La Ceja, Antioquia.

Mi primera cámara: Kodak Instamatic 76x

Colaboración de Andrés Beltrán Uribe. / Hago mi anotación: esa Instamatic fue mi primera cámara de fotografía. Me la robaron en 1992 prestando servicio militar.

Esas cámaras me causaron una gran sensación y me pareció muy irónico ser precisamente un celular el que le tome las fotos a una cámara.
Como sé que a vos también te gustan estos cachivaches, te envío las fotos, te las envío mas como una invitación a que visites el parque de La Ceja, hay unos cachivaches increíbles. ¡Cómo nos invade la tecnología! Quedé perplejo y me sentí terriblemente viejo al escuchar a mi lado la conversación de una mamá con su hijita de ocho años:

– Veh mami ¿y eso qué es?
* Es una cámara mijita.
– ¿Y dónde tienen la pantalla pa ver las fotos que uno toma?
* No seas montañera, no ves que esa es de rollo
– Rollo el que usted me esta echando mami.

¡Será que estamos tan viejos!

Arepa e chócolo al horno e barro

En casa, uno de los platos sencillos más solicitados es la arepa e casa, ya había hablado de ella y ya les había dejado mi receta para cuatro porciones:

Un pocillo de “doña arepa” (en minúsculas pa no ser tan publicitario) de la amarilla, un pocillo de leche previamente calentado (30 segundos en micro), medio pocillo de leche en polvo, una cucharadita de azúcar morena, una más mermada de sal. Mezcle los ingredientes con amor y se recomienda que la bola resultante la amase un hombre ¿machista? no, ¡no se me enfurrusquen pues! Es que el secreto de una buena arepa está en el amor que desprendan las manos y en lo duro de la amasada… amase duro, como haciendo arepa, que la masa quede fina y haga cada arepa, aplastándola puede ser y ponga en recipiente con teflón a fuego medio y disfrute… o pida reservaciones en mi casa.

¿y es que no tiene otra cosita más pa cocinar? avemaría. Le tenemos champiñones rellenos, chorizos borrachos, pan apretao de la casa o el sancochito y sudao de mi esposa. Ensalada verde, ensalada naranja, vinagretas caseras, dulce de mora, piña, salsa de maracuyá para las quesadillas caseras… sí, todo hecho en casa como a la antigua… ¡Es que uno criao con abuela! /

¿Aromáticas? no. En mi casa lo que le hacemos es agüitas: de menta, yerbabuena, caléndula, alcachofa y albahaca… hechas en ollita, hervidas en casa, como a la antigua.

¿Gaseosas o refrescos? nada. En casa le tenemos puro jugo, mieles de la vida: Curuba en plena leche, mora para la anemia, lulo con sus tres espumas, guanábana blanca, o naranja que me trae Sandra mi cuñis. O agua de la llave ques la mejor.

Imagen de horno de leña en plena carretera por El Salado, vía La Ceja, El Retiro. oriente antioqueño.

Navidad Pelada

¿Será que, sin plata para gastar, algunos podrán vivir una verdadera navidad, para quien entiende el concepto que ello lleva?

¿Será que ese afán por comprar y comprar solo responde a un impulso vanal y superfluo?

Pues viene siendo hora de ir dejando vanidades temporales, de mirar a los ojos de las personas, vaciar nuestros bolsillos, calzar humildemente y ver lo verdaderamente duradero de la existencia. Aceptar la vida con su talego de bondades y desgracias, justamente tan necesarias estas últimas para nuestro crecimiento y para poder saber qué son las primeras (las bondades).

Recomendación para leer: Ensayo sobre la ceguera e intermitencias de la muerte. José Saramago.

Imégenes de ventas en El Salado, carretera vía La Ceja, El Retiro. Artesanías hechas en pino

Ce n’est pas une ombre – Esto no es una sombra

Las sombras no existen, existe la ausencia de luz o la huella de la luz donde se hace visible al contacto con una resistencia.

¿Y como pa qué hablar de sombras? Para tratar de ver lo que hay más allá del voz a voz del que muchos hablan, como haciendo una larga fila, todos tras una presencia bondadosa que nos dará pan y pez al final del lento recorrido. El vozavoz habla de la estupidez humana tras confiar en los tetraedros de captación piramidal, pero:

  • ¿Dónde están los bancos amigos?
  • ¿Dónde la rentabilidad a nuestras chichiguas?
  • ¿Dónde la oportunidad al inicio crediticio?
  • ¿Dónde están las oportunidades?
  • ¿Dónde está el gobierno, cuando los más necesitados le requiere?
  • ¿Dónde están los mesías políticos, los caudillos, los peliantes?
  • ¿Dónde están los de manos limpias y bolsillos inmaculados?
  • ¿Por qué los bancos me cobran por consultar, por entrar, por retirar, por estar, por continuar, acaso por existir?

Ejemplo claro, disponible y humilde son las “natilleras”, esos ahorros de barrio, colectivos, precisos y disponibles que dan rentabilidad bondadosa a quien participa; que ofrece crédito al instante y empanada el fin de semana. No es que esté de acuerdo con las pirámides (Jamás vendería mi casa si la tuviera, para invertirla en gelatina sin sabor, en intangibles, en sofismas), no soy ambicioso, sino que me impacta el bello fenómeno de marchas en apoyos a un “niansesabe”, a un tipo de quien no sé sino su tres primeras…

Las marchas no apoyan a un señor anónimo, por lo menos para mí, lo que las marchas se preguntan (así los marchantes no se den cuenta) es ¿dónde está el gobierno? ¿dónde la mano oficial amiga? / La otra cosa que se me olvidaba… La codicia y la ambición y la pereza para trabajar por parte de los participantes de tales captadoras.

Imagen tomada en el parque de La Ceja, oriente de Antioquia.

Corré Cornupia que te van a dar la pela

¿Eras vos pajarraco el que me levantaba cada mañana sin programarte? Bendito animal de monte este que me pone a madrugar como si no estuviera yo jubilado. Vergajo este, que sin ser vecino mío, sacude sus alas para prender alarma y despertar con sus altisonantes cantos a toda la vecindad circundante.

Vení gallo animal, ¿Cornupia es que te llamás?, así me dijo Poncio el del nuevo granero que te llamabas. Vení que no te aguanto más, vení que me tenés la ropa pintada de tus gracias digestivas. No te dejés coger, quen la casa te espera un garabato pa colgarte ahí, ahí donde curo chorizos es que te voy a secar.

¡Eh, bendito animal estee! Maldinga sea, ahora verá que me tocó madrugar obligao por este esquivo plumero. Altanero y rezongante es que sos, que ni pa sancocho servís, dejate y no más que a Martín el gato aporriao le vas a caer muy bien, bien y directo a la panza. Venite pues que testoy hablando.

Sector de El Salado, vía a La Ceja o a El Retiro, Oriente Antioqueño.

Qué negra más linda es esta que vi en La Ceja

Mirá pues como mueve sus caderas, esa nalga grande batida al son del caminao. Mirá pues su bemba alegre, hechida de sonrisa y carcajada. Mirá pues a esta negra que bate el chocolate con cadencia de cumbia y currulao. Mirá su orgullo, sus ropas prendidas y su son movido en cada caminar.

Ah, qué negra más linda es esta que vi en La Ceja.

Volver al sur
Por: Elkin González, 
Sacerdote colombiano radicado en EEUU.

Mi amigo del sur me dice que lo meridional y lo septentrional no solamente tiene un limite geográfico. Me dice que lo de abajo es importante porque sostiene a lo de arriba, pero que el mundo es coniforme y desproporcionado y por eso se ve insostenible. El argumenta que lo de abajo es débil y lo de arriba es fuerte. Mi amigo cree que los sufrimientos del norte carecen de importancia para quien comer a veces es un lujo y cualquier centavo es oro. Mi amigo piensa que los del trópico de cáncer debemos volver la cara al trópico de capricornio. O mejor, el cree que los que un día vimos caer la lluvia en junio y arder el sol en diciembre no debemos olvidarlo cuando las estaciones del norte traen el bochorno en junio y el frío de diciembre penetra en los huesos.

Mi amigo me recuerda del sur, donde tomar un bus es costumbre y caminar es parte de la vida. Donde el niño pide en la calle y el perro husmea en las iglesias. Donde la madre trabaja mil horas y lo que gana no sacia el hambre de su cría. Donde un enemigo con sus amigos se confabulan para extraer para si lo que es para todos. Fantástico sur, de extremas alegrías y bajos penares, de gritos de gol y llantos de plañideras, de morenas pieles y manos sucias. Sur de mil amores que esconde las esperanzas de una nostalgia norteña. Fin de nuestros sueños y escenario futuro de nuestro verdadero sueño americano. El sur suspira en nuestras venas con olor a guiso y sonido de cantares melancólicos. Negar el sur es como negar la cruz que nos salvo y el sol que seguramente alumbró el día que nos vió nacer.

Volver los ojos al sur no es hacer del sur otro norte. Es volverse embajador de sus valores. Es ayudar al hermano que lucha allá abajo, es animar su espíritu y dejarse animar por su fortaleza.  Volver los ojos al sur es invertir en el, creer en su gente y no enterrar las esperanzas. Recordar el sur es no menospreciarlo, antes bien, es recordar su simplicidad tan creativa y la complejidad de sus valores. Volver al sur es ser canales de comunicación de un progreso técnico que nos solo el norte merece y de un progreso humano que no solo el sur ha de ufanarse.

Amigas posudas

Tan pinchadas ellas ahí todas posudas pues. Tomando el sol de la mañana en La Ceja, Antioquia. Secando sus largas cabelleras después de una breve jornada de aseo. Cabelleras y zapatillas coloridas, alegres ellas y sonrientes.

Me pareció gracioso ver como estas trapeadoras posaban como para una foto, así que ahí se las tomé.