Las obras del tiempo

Las obras pictóricas del tiempo abundan en calles y húmedos rincones, son realizadas en técnica mixta por la naturaleza misma, que, de manera involuntaria, pincela con sus dedos invisibles el lienzo de la cotidianidad.

En casas viejas, por ejemplo, abundan los blancos teñidos de mostaza, allí donde la humedad se las da de artista y destructora de escaparates, camas y cajones. Los tejados son impregnados con verdes de musgo viviente. Las maderas del techo son delineadas con cremas, cafés y rojizos tonos producidos igualmente por el agua, que se cuela en donde no se quiere.

Así son las obras vivientes de las casas viejas, se transforman en cada aguacero, en cada borrasca, cuando el techo hace de filtro, cuando las espera un valde abajo.

Muro al aire libre en Belén.

Un simple pedazo de ladrillo

Extracto tomado de Croniquillas y otros textos, Efe Gómez. Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, 1996 – Colección Narrativa Antioqueña. Capítulo: Cartas sobre Estética. Carta a Latorre y Ospina V.

El texto completo fue publicado en El Montañés, junio de 1899.

“…Tal vez tengas razón, pero una razón á su modo, razón de sabio. ¡Yo qué sé! Son tan candorosos los sabios. Mira: mi profesor de geología también era un sabio. Una vez le llevámos á clase un pedazo de ladrillo para que lo clasificara. El buen señor hizo de la muestra esa un largo examen al microscopio, al soplete luégo, enseguida por la vía húmeda, y, al cabo de los días, nos dijo que la tal roca era un silicato de aluminio fuertemente impregnado de hierro; mas que, sin duda por haber sufrido altas temperaturas y estar muy metamorfoseado y, además, por carecer de fósiles, no podía señalarnos el terreno á que perteneciera. Y á fe que tenía razón. Pero como te digo, razón de sabio. Y sin embargo toda la clase se desato en risas. Y con sobrado motivo: ¡qué silicato ni qué pan caliente! Eso no era para todo el mundo (excepto para un sabio) sino un pedazo de ladrillo. Y hasta de mal barro…

…¡Qué les parece! Que es poca tentación para cualquier pedazo de ladrillo burdo, el saber que puede ser llamado silicato de aluminio por los sabios…”

En la imagen: Lote en Moravia, perteneciente a las viviendas que han sido reubicadas.