El afilador de cuchillos en Sonsón

Hermoso oficio ejercen estas personas. En el municipio de Bello, pasaba un anciano que anunciaba, puerta a puerta, su servicio de afilada de cuchillos, machetes, peinillas, tijeras, navajas y demás utencilios que esperaban filo.

El anciano reposaba sus desgastadas nalgas en la piedra que había en el ante jardín y por espacio de una hora le sacaba filo a las ‘armas’ metálicas que guardábamos en casa, entre ellas, una peinilla (machete) con que me tocó por muchos años, cortar el pasto que nacía en el espacio para el futuro garaje. ‘Motilar’ el pasto: uno de los tantos y eternos oficios de mi adolescencia, junto a la molida del maíz para las arepas.

Òmar, el señor de la fotografía, es joven y cuenta con su vehículo con el que presta sus domicilios. Un buen aviso, con color, forma y diagramación. Un buen diseño, excepto por el número de celular entrecortado y mal ubicado.

Imagen tomada en el municipio de Sonsón.