Esa intensa pasión de Jacobo por el teclado

Otra vez Jacobo Múnera López, mi retoño en crecimiento, otra vez sentado en mis piernas jugando con el teclado. Quizás sea la incipiente madurez en la escritura o quizás sea que por casualidad tecleó un “Control V”, pero ya se le comienzan a entender algunas frases. ¡Cuatro meses y medio y ya escribe frases con sentido en su tercer intento!

A77yg´ññ-u’p’0n j9k¡¡¡¡¡¡¡¡¡swgx
<<<7Los del Sur, Rexistencia NortevX
ZW RXRZRXRZ
56756RRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

Los postes, mensajeros de anónimos caminantes

Se alquilan habitaciones, se necesitan masajistas, se perdió Lulú, se perdió Fifí, Se necesitan mensajeros, se necesitan fileteadoras, se busca billetera, recompensa a quien…

Los del Sur, Rexistencia Norte, busco amigo para todo, Lina te amo, Marta te odio, Vendo cachorros de tacita de té, leo el tarot, le regreso a su ser amado, se perdió Danger, busco a mi dueño.

Así son los postes, columnas fálicas de la urbe, que superando su función, se tornan en carteleras omnipresentes en esquinas, calles y carreras. Paredes donde el silencio se rompe, muros donde fanzine se pega, donde el pasquín grita sin firma y grotescas tipografías hacen lo suyo.

Los postes son carteleras no oficiales, leídas y comentadas, sirvientes de lo subterráneo, colaboradores del silencio, boletines del punk, soporte para el esténcil y eternos amigos del borracho querendón.

Poste en las afueras de la Universidad de Antioquia. Calle barranquilla.