El mejor amigo del perro

Pero para qué perro fino, cuando el criollo tiene más hermosa mirada. Para qué comidas artificiales, cuando estos agradecen cualquier huesito. Para qué enseñarle modales, cuando estos son puro cariño y lealtad.

Perros criollos, ecléctica mezcla de pedigrí con calle, de raza con pulga. Estos perros de calle sí saben vivir la vida sin preocupaciones del mañana o porvenir. No se estresan si no hay hueso o si no hay cobija porque saben que a la vuelta de la esquina puede haber cualquier ñervo para entretenerse. Si saben de hambre, la viven con su dueño. Si saben de indigencia, comparten frío y mugre.

Si su dueño es reciclador, ellos son vigilancia y control. Si su dueña es ama de casa, ellos son compañía y amor. Perros criollos, ambulantes y callejeros, su mirada es mejor que la de los de abolengo canino.

Este niño de botas Machita, adaptadas a las necesidades locales, posa y reposa al lado de un fiel compañero de vigilancia en parqueadero. Santa Fe de Antioquia.

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