Vivos y oportunistas sobran por doquier

Víveres en general y vivos también, sobre todo los últimos, los vivos, no aquellos que aun respiran por el guargüero y que no han estirado la pata, no esos, sino, los vivos cuya acepción es la malicia, el oportunismo, la mala intención, la frialdad, todos esos conceptos que acicalan al vivo, a ese otro vivo.

Vivos en general:

  • Los que se quedan con las devueltas, sabiendo que le robaron al otro en su equivocación.
  • Los que le meten al taxista el billetico falso, conociendo de antemano que tal papel moneda es invaluable, no por su riqueza, sino por su evidente apariencia de copia.
  • Los que esperan la tajada del contrato con el Estado, que es el dinero del aportante.
  • Los empresarios que no afilian a sus “esclavos” a salud y pensión y van embolatando al trabajador, inocente y a veces pendejo.
  • Los banqueros que se hacen ricos y ricos y ricos con dineros del pobre y de los pobres y de más pobres.

Víveres y vivos en general, sobre todo los últimos, de esos que se ven en tiendas, convenios, licitaciones, en casa y a la vuelta de la esquina. Vivos que llegan a regañar a sus hijos y a hablarles de valores y de moral, padres untados de estiercol fiscal y llegan a exigir a sus hijos mejores cuadernos, mejores tareas, mejores notas.

¿Siga usted?

Imagen tomada en el barrio Moravia. Lee acerca d ela canasta familiar con otra imagen de Moravia.