Nombres de rostros invisibles

  • Jessica: delgada, romántica, hacedora de los oficios caseros, desempleada. Sufre falta de atención, elevada más bien.
  • Jirlesa: conducta regular en el colegio. Fue expulsada del colegio cuando le puso un estoperol en la silla de la profesora de inglés.
  • Yackeline: es la mejor del curso de inglés, lo paradójico, es que ella sueña con ser “mula” y pasar a Estados Unidos por la vía ilegal.
  • Salomé: hermosa adolescente de cabello negro, de carnes abundantes, don de gente y extrovertida mirada.
  • Juan Pablo: flaco, con bigote tímido de ocho pelambres. Gusta coquetear con sus compañeras sin éxito.
  • Susana: niña de uniformes raídos, curtidos por ser lavados en el río.
  • Verónica: jovencita de conductas poco ortodoxas. Fuma desde los 13 años.

Un ejercicio para ver más allá. Venta de manillas en Angelópolis, Antioquia.

Se lamina, se plastifica

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Estas ventas me hacen acordar de cuando mamá me plastificaba los cuadernos. Para esa época había varias formas de plastificarlos, entre ellos, con forro de plástico que con el tiempo se arrugaba y uno de ocioso le pasaba la uña deteriorándolo más.

La marcada de los cuadernos era todo un ritual. Daban ganas de comenzar el año con buena letra y así lo hacía uno, hasta que la volquetada de tareas hacía que uno tirara al traste la buena letra y a copiar como sea, que no hay tiempo pa pulir.

Imagen en la calle Boyacá