¡Oe, oe! se coló, se coló

¡Pilatunas infantiles de otras épocas! Entre adminración porque reemplaza un suspiro que evoca recuerdos. Como jugar ‘Tintín Corre Corre’, osea, tocar puertas ajenas y salir corriendo para que no sepan quién fue y entre en desesperación la persona dueña del inmueble. Recuerdo una de las mías: ya no vivía en el barrio Manrique, de Medellín, pero estando allá en una visita, salí a la tienda donde siempre hacía los mandados; pasé por una casa y toqué la puerta y salí corriendo, en la esquina reflexioné y me dí cuenta que la dueña no me reconocería si me viera, así que me detuve y esperé que la señora saliera y desde la esquina le señalé que fui yo quien tocó en su vivienda, luego corrí.

Me colé en buses en la ciudad de La Dorada, en Caldas, junto con mi primo, hermano del alma, ‘Juancho’ y recorríamos toda la ciudad escondidos en la puerta de atrás, que era donde, lógicamente, uno se colaba. Mis ojos siempre presenciaron los famosos coleros que se pegaban desde la calle Ecuador con la oriental en Medellín, en sus bicicletas; tal aventura se hacía enganchando a la parte trasera del bus una cuerda a la que iba amarrada la cicla y así ganarse toda la subida hasta los inicios de la comuna Nororiental.

He de confesar, y no me da pena, que cuando nació Jacobo casí me colé en un bus, y digo casi porque fue con consentimiento del conductor para evitar tener que correr dos cuadras hasta la Clínica Las Vegas donde tenía parqueado mi carro y finalizaba una hora más de estacionamiento, parqueadero cuya hora es bien costosa. El caso fue que me monté en un bus a la altura del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid y le dije al conductor que si me arrimaba “dos ‘cuadritas’ más allá”. Jajaja,, hay que burlarse de uno mismo. ¡No faltará el que te reconozca y le de pena ajena! jajajajajja.

Imagen tomada en la vereda La Mina, municipio de Amagá. He vuelto, Jacobo mejorando, papá y mamá también.

No juzgar a nadie por sus zapatos

  • Podría convertirse en un gran ingeniero.
  • Quizás llegue a manejar un bus.
  • Podría morir de manera prematura.
  • Podría coger un vicio, tocar fondo, salir con las heridas correspondientes, oler a quemado, salir de ese infierno y convertirse en un gran líder comunal.
  • Puede que consiga una chaza donde llegara a vender chicles y cigarrillos.
  • Podría ser apadrinado por una institución y terminar estudiando en Alemania.
  • Quizás se vuelva un polizón y llegue a Hong Kong donde entre a alguna mafia.
  • Podría dejar embarazada a su vecina dentro de dos años más.
  • Podría ganarse una lotería después de cuatro años y tres meses de comprarla seguido.

No sabemos cuál será el futuro de este niño y por ello no podemos juzgar su presente. Este joven, solo está mirando los buses que bajan de su barrio al centro de Medellín.

Foto tomada en el barrio San José la Cima, conocido como San Blas. Comuna 3.

Cuarenta y cuatro, ochenta y uno, ochenta y siete

Cuarenta y cuatro, ochenta y uno, ochenta y siete. Ese era el teléfono de mi casa cuando nací en el barrio Manrique. Y fue ese mismo, el teléfono que le di al ayudante de la buseta que me transportaba en kínder, allá en el 79, cuando me subí por error a la hora equivocada y me monté con los niños de tercero. Al mono, ayudante del chofer, le tocó tomar un taxi y llevarme de manera particular a mi angustiado hogar. Recuerdo que llegué avergonzado y lanzando gritos de no querer volver a la institución.

Cuarenta y cuatro, ochenta y uno, ochenta y siete. Ese mismo número es el que tuve que marcar –otro día- para avisar que la buseta que me transportaba, ya no se encontraba esperándome, que al parecer dio marcha para repartir muchachitos sin tenerme en cuenta a mí. Tuve que explicar a mi angustiada abuela que yo tenía varios retorcijones y que mientras el conductor esperaba llenar su cupo, su nieto querido se encontraba haciendo repetidas visitas al baño de la institución, empujado quizás, por parásitos en su intestino. Ese fue otro día que viajé en taxi.

Cuarenta y cuatro, ochenta y uno, ochenta y siete. Ese era el teléfono de mi casa antes de que uno dictara el número diciendo: “con el dos adelante”

El trajín de cada día

Mañana de confites en venta, mañana de eterna jubilación, mañana de silla y espera, mañana de clientes en potencia.

Se madruga, se lava la cara, se baña, se viste, se atalaja, se desayuna y se sale a buscar la papita diaria para no dejar el menaje cesante.

Se vende mucho, se vende poco, se espera y se aguanta el sol, se vende uno que otro y se organiza de nuevo la chacita, se barre el territorio, se sacude el zapato de esta tierra amarilla virulenta y casi omnipresente.

Se sintoniza algo que entretenga, se escucha un tema y la hora exacta, se saluda al vecino, se carga a la nieta, se vende de nuevo, se dan las devueltas.

Se miran los buses, se saludan choferes, se levanta la mano, se regala una sonrisa, se recuerda, se da la bienvenida a la nostalgia y luego a la tristeza.

Se empaca de nuevo, se cierra el chuzo, se camina a la casa, se saluda a la muchachada, se lava la cara, se baña, se viste de pijama, se atalaja, se come la papita sudada, se cierran los ojos y suspira.

Imágenes:  Sector  San Blas, Comuna 3 / Actualizando desde Manizales

Generando Sonrisas, Uniendo Corazones

El indio con hambre no trabaja decía mi abuela, después de haberme levantado con los “tragos”, darme el desayuno y calentar cafecito para la mediamañana. Ambos sabíamos que café solo no vale, así que lo acompañábamos con pan o alguna arepa disponible.

En la Universidad Pontificia Bolivariana, el indio con hambre tampoco estudia. Por ello, la universidad, tiene la Fundación Solidaria, que atiende diferentes frentes de proyección social y tiene entre sus estrategias, el programa de Apoyo Alimentario, dirigido a estudiantes con deficiencias o necesidades alimenticias.

¿Estudiantes con hambre en la UPB? Los hay y también en EAFIT, como en otras universidades locales.

Es así como a cualquier hora del día, los estudiantes beneficiados por este programa, pueden reclamar un refrigerio en cualquier cafetería, que complemente su dieta alimenticia, sin tener que sufrir la discriminación de otros estudiantes con mejores recursos económicos. 40 millones de pesos son invertidos anualmente en este programa, cifra que tiende a crecer cada vez.

Pero la Fundación Solidaria tiene otros programas que benefician a la población estudiantil con necesidades económicas:
•    Tiquetes para fotocopias
•    Fondo Rotatorio de Auxilio Educativo
•    Plan Padrino
•    Intermediación Laboral
•    Instituto Técnico Acciones ITEA

Instituto Técnico Acciones ITEA

Conocido por sus vecinos como la UPB de San Blas y para llegar allí hay que pasar de la ciudad central y subir por la carretera vieja que lleva a Guarne, atravesar los diferentes sectores del barrio Manrique y llegar al barrio San José la Cima –muchos ni saben que así se llama- divisando las ropas que se la pasan oreándose y esperando un sol que las beneficie.

El ITEA es una institución técnica con formación para la incersión laboral y el desarrollo de proyectos productivos, está sembrada en la comuna 3 de Medellín, comuna habitada por gente del campo, desplazados por la violencia y otros cuantos, cegados por el analfabetismo, ciudadanos todos. Allí sin embargo se respira un aire de tranquilidad, su clima es positivo y sano tanto es así “que no tenemos celador en la sede, incluso en vacaciones” resalta Albeiro Betancour, Coordinador de la sede.

Allí los estudiantes se forman como Asistentes Administrativos con Énfasis en Contabilidad y Sistemas, Instalación de Redes Eléctricas y otros programas aprobados por el SENA y la Secretaría de Educación.

Esos son algunos aspectos de la Fundación Solidaria Universidad Pontificia Bolivariana, fundación que invierte en los más necesitados, que hace presencia en los barrios altos, proyectándose desde el Campus de Laureles hacia la ciudad, para llegar al barrio donde cuelgan las ropas a la vista de todos.

Quise resaltar esta fundación, por su obra social educativa, porque soy Bolivariano y porque nada mejor que estudiar y trabajar con la barriga llena. Si desea conocer más de la Fundación Solidaria, puede contactarse con su Director Ejecutivo, Monseñor Jorge Aníbal Rojas al (574) 414 46 07 / 412 62 81 o al buzón funsolidaria@upb.edu.co

Monseñor Jorge Aníbal Rojas

La Fundación también busca el apoyo de empresas que quieran formar parte de esta obra a través del programa Plan Padrino e Intermediación Laboral.

Tatiana. Trabaja actualmente en el ITEA de donde es graduada

No olvide comprar hoy la mazamorra

Hoy es viernes y dado que muchas familias antioqueñas siguen un ritual, que nadie impuso, de cocinar los viernes, fríjoles o bandeja paisa completa, no olvide escuchar a su mazamorrero de confianza y sacar su jarra de peltre para llenarla con una buena porción de maíz cocido con su respectiva leche, conocida en nuestras lomas como: LA MAZAMORRAAAA PILÁAA.

Recuerde acompañarla de un buen pedazo de panela cortado de manera irregular -así sabrá mejor-. No mezcle mazamorra con panelita de coco, sea conservador y siga las enseñanzas de sus abuelos.

Imagen tomada en el barrio Manrique, sector de San Blas. Comuna 3 de Medellín.

Respuesta de Papá Noel

Estimado Federico Jaramillo Paz, recibí con sorpresa tu carta hace dos días, dado que apenas llegué de mi periplo por el mundo para renovar mis visas, cosa que en estos días está difícil, más aún, en tierras venezolanas.

Digo que la recibí con sorpresa, pues en esta época del calendario no suelo recibir epístolas pedigüeñas, con reportes de comportamiento escolar, y menos, adjuntando libreta de calificaciones. Con lo anterior, no estoy afirmando que tu comportamiento al adelantar las peticiones que relacionas de manera clara, sea imprudente, necia o impertinente; pero sugiero que sigas el protocolo que la tradición ha establecido para ello. Quiero realizar algunas notas al pie, acerca de algunas de tus líneas:

  • No me llames Santa Claus, llámame Noel, a secas.
  • No tengo pases para el espectáculo de la Noel, a realizarse en diciembre.
  • La trasparencia que me pides para el Congreso de tu país es un tema irrisorio.
  • Decirte que no conozco a ningún Carlos Gaviria o por lo menos, nunca he recibido carta suya.
  • No puedo quitar el impuesto al patrimonio ni el cuatro por mil.
  • Agilizarle la pensión a tu padre me es un tema imposible.
  • ¿De qué se trata eso de que los LGTB viajen en el último vagón del Metro de tu ciudad? La verdad no entendí tal locura.

Por lo demás, espera mi llegada los días 24 y 25 de diciembre del presente año, no sin antes advertirte que debes adjuntar a tu carta, el certificado del DAS vigente –no es que desconfíe de tu reporte ¿ok?-

Imagen tomada en muro del barrio Manrique, sector conocido como San Blas. Comuna 3 de Medellín.