Lo divino y lo marrano

Solo una medicina separa lo “divino”, de lo humano; solo un frasco, no sé de qué medicina, separa la representación de la sagrada familia, de lo que puede ser una fábula que humaniza la mundana necesidad del cuerpo. Y aclaro desde ya que, con “mundana”, no califico de manera negativo la actividad genital del ser humano como se entiende en círculos religiosos esta palabra.

La imagen me la encontré tal cual, y aunque la foto es de mala calidad teniendo en cuenta la herramienta con que la tomé, sus significantes me son interesantes para dejarlos ir sin un registro. Detallan, ellas, la dualidad de los pensamientos del hombre: ¿carne o espíritu? ¿sexo – castidad? ¿lo mundano – lo divino? ¿la oración – la pasión? ¿la culpa – la confesión?

Pero se continúa pensando y encuentra que ambas imágenes podrían vivir juntas, pues, la carne a lo suyo -que no es solo sexo, sino, comida, sentidos, etc.- y el espíritu también. Así es como habitan en el hombre deseos de trascender como los que le hacen descender; los unos, para ascender a la iluminación del espíritu (música, observación, lectura…); los otros, para descender, es decir, para vivir la experiencia humana (Comer, dormir, beber, sentir, oler… y de ellos, el placer).

Escribiendo, vienen a mi mente otras imágenes que tengo registradas, no de lo divino, sino de lo humano ¡Perdón! de lo marrano.

Marranos porristas

Grandioso número realizado por unos encantadores puercos paisas. Su presentación fue realizada en pleno Carabobo donde llaman la atención para ser comprados.

Organización natural de la mercancía en las cacharrerías de Carabobo.