En la salud y en la enfermedad hasta que la vida los una

Jacobo iba a escribir esta columna, pero se encuentra compungido porque un amigo suyo se salió de la piel que lo atajaba. Don Pedro Henao, vecino nuestro y primo del alcalde de Medellín, Alonso Salazar (@alonsosalazar), murió esta mañana con la mejor partida que uno puede tener: dormido, reposado en cama al lado de su esposa, cobijado, jubilado y tranquilo.

Una imagen se me repite constantemente, la de Jacobo y Don Pedro saludándose y tomándose de la mano separados por la reja de la casa, el primero, con unas manos pequeñas, carentes de arrugas; el segundo, con unas manos manchadas por el sol, más ancianas, ambas inocentes. Las primeras, son inocentes porque no conocen maldad; las segundas, porque la vejez se encargó de inclinar la balanza hacia el bien, después de haber lavado sus pecados.

Cuando Jacobo entraba al edificio, saludaba a Don Pedro que, por una afección de un derrame o una trombosis, tenía algunas discapacidades, además de un marcapasos que procuraba la vida de éste, a quien llamo “Don” porque se lo merece. Se saludaban, el uno dentro de la casa, el otro desde el patio, unidos por sus manos, en la  incapacidad de ambos para hablar y expresar palabra clara. Pero eran amigos y se entendían. El uno venía de la Gloria, el otro estaba cercano a ella.

Juntos, Don Pedro y Doña Victoria Aristizábal, esposa y quien estuvo admirable en la salud y en la enfermedad, le regalaron en el primer cumpleaños de Jacobo, un bastón de juguete que alumbra; con éste, mi hijo jugaba imitando el caminar de Don Pedro, quien reía al ver la pilatuna de su amigo. Don Pedro, su alma salió del cuerpo a la trascendencia del conocimiento, yo no creo en muertes, siempre recordaré cómo ambos sin poder musitar palabras, se hablaban con el corazón, con la mente y con la mirada.

Lo extrañamos: Diana, Jacobo y Carlos Mario.

Que no reine la muerte de nuevo

  • Que no reine la muerte de nuevo sobre Medellín.
  • Que no nos cambien el acetaminofén por dos balas manchadas de sangre.
  • Que no nos cambien a los estudiantes por sapos.
  • Que no nos cambien las becas universitarias por incentivos de muerte.
  • Que no nos acostumbremos al pago mensual por lo que corresponde el ser ciudadanos.
  • Que no haya incentivos a la solidaridad. Solo sonrisas como pago.
  • Que no nos cambien las medicinas por cartuchos de muerte.

Necesitamos, como en el libro de José Saramago, Las Intermitencias de la Muerte, que la señora Muerte pise nuestra tierra y se enamore de algún hombre, de algún alfarero (esos casi no existen), tal vez soldador, conductor de bus o hasta un sicario. El caso es que la señora Muerte, no envíe sus sobres violeta donde avisa que le llegó La Parca y no hay tiempo de más. Que se enamore y deje de trabajar algún tiempito. Que estos muchachos cuya vida llega a menos de 30, puedan soportar algo más, este hilo delgado de vida.

Imágenes de la tumba simbólica de Omaira Sánchez. Armero, Tolima.

Los humos de toda una vida

Lectura de las líneas de la piel:

  • La tierra de tus ancestros será robado por capital maldito y dado a los ricos, que hartos de dinero, encontrarán la insatisfacción que nunca buscaron y que la hallaron en cada timar de gentes.
  • Vivirás mucho ¡bienaventurado por ello! vivirás en muchas tierras debido al continuo desplazamiento de tu substancia, tú y tu sangre.
  • Estarás rodeado de cristalinos ríos ¡Aleluya! tratando de escapar de los perseguidores que huelen tus carnes como can entrenado para el desgarre.
  • Morirás de viejo, cansado, harto de buscar la inexistente tranquilidad rural que robaron algunos de tus contrarios.
  • Tu nombre será olvidado, porque los malos jamás diran tu nombre y jamás revelarán los demonios que en tí fueron alojados.

Y allí, en la tierra que cobijará tu muerte, encontrarás la esquiva soledad de la paz, término inventado como caballito de batalla, ineficaz e intangible. ¿Acaso esperabas morir de viejo? Utopía es la que esperas en esta, la habitación de la solapada muerte.

Calixto seguirá escribiendo Nubes Arriba

Hacia la casa del Padre

…Los discípulos de Cristo aprendimos, iluminados por la resurrección del Maestro, a celebrar de un modo propio, el hecho de la muerte. “Porque la vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, sino que se trasforma y la deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo”.

Pero además de la fe, los amigos y el tiempo tienen el poder de suavizar nuestra pena.

Un verdadero amigo nos apoya, animándonos a seguir adelante. Y el tiempo cura, poco a poco, todas las heridas del alma.

Vale entonces pensar, delante del Señor y en compañía de quienes nos aman que morir es empezar a vivir otra vida. Decía san Agustín: “Nos hiciste, Señor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”.

Texto e imágenes tomados del sitio web del Padre Gustavo Vélez Vásquez -Calixto-, capítulo “Hacia la casa del Padre”.

El padre Calixto, de 79 años, era sacerdote de los Misioneros Javerianos de Yarumal.

Cementerio de Copacabana

12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;
12:2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;
12:3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;
12:4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas;
12:5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;
12:6 antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;
12:7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
12:8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.

Eclesiastés 12:1-8 / Versión Reina Valera 1960

  • Cuando muera, quisiera ser hoja de papel, postal de barrio popular o teja de barro.
  • Cuando muera quisiera ser Guayacán Amarillo, pajarito, puede ser Cucarachero.
  • Cuando muera quisiera ser agua de río y derramarme en el Magdalena.
  • Cuando muera quisiera ser pasto veredal y ser alimento de grillos.
  • Cuando muera quisiera ser un tronquito de madera de esos para cuñar cajoneras.
  • Cuando muera quisiera ser planta de algodón, teñirme de colores y ser colcha de retazos.
  • Eso sí, sin mariachi, sin flores ni llanto. Solo fiesta, risa y canto.

Cementerio de Copacabana en la subregión Valle de Aburrá de Antioquia. Foto Caminata. / Ver más de la Foto Caminata / … y en Homo Habitus

Aquí sí hay familia

¿Aquí sí hay familia? ¿y el papá ónde anda? Tiene razón el aviso que de manera fortuita aparece al lado de esta foto. / Doña María se asoma al umbral de la puerta esperando, como quien sabe que su hombre no volverá pero -uno no sabe y vuelva-. Allí está, para diciendo adiós con su mirada, porque el hombre que feliz la embaucó corriendito se fue. Y no es de María bíblica de quien hablo, es de las Marías comunes y corrientes que llevan en sus buches a niños inocentes y cojos de padre.

Esos mismos niños, son los que después se tatúan “Dios y Madre” porque padre es cualquier… -así lo dicen ellos-. Esos mismos que después toman armas, para dar a su “Divina” madre, no la del cielo, sino la mundana, regalos comprados de la misma paga con olor de sangre.

  • La familia de hoy es sin padre
  • La familia de hoy es de madres solteras
  • Hombres que se volaron sin dar apellido
  • Hombres no dieron le dieron la cara a la preñada
  • Hombres que se asoman de lejos para ver como es la cara del hijo
  • Madres que la sudaron doble, pues es imposible ser madre y padre como algunos dicen
  • Madres cojas pero berracas
  • Madres heridas pero firmes
  • Madres desconfiadas
  • Hombres secuestrados
  • Hombres muertos a manos de la Violencia
  • Hombres confundidos -¡uy parce, matamos al que no era!-
  • Madres solas…