Gol de Matilda

Jairo Mosquera ni se imagina las risas que provoca al insistir en la paternidad que asumió de su primer hijo Perico Mosquera. No se sabe cómo Matilda le metió ese golazo a Jairo. Jairo insiste que es una enfermedad que sufrió su tatarabuelo y la heredó el niño que es el alma de sus ojos. Jairo ya no tiene amigos porque no soporta más la burla de sus coterráneos e insiste que Perico, tiene la misma nariz de él y sus hermanitos.

Cuentan las malas lenguas, que han visto mucho en la mina, al viejo ingeniero alemán que inició las obras en el año del derrumbe de la escombrera.

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