Que no reine la muerte de nuevo

  • Que no reine la muerte de nuevo sobre Medellín.
  • Que no nos cambien el acetaminofén por dos balas manchadas de sangre.
  • Que no nos cambien a los estudiantes por sapos.
  • Que no nos cambien las becas universitarias por incentivos de muerte.
  • Que no nos acostumbremos al pago mensual por lo que corresponde el ser ciudadanos.
  • Que no haya incentivos a la solidaridad. Solo sonrisas como pago.
  • Que no nos cambien las medicinas por cartuchos de muerte.

Necesitamos, como en el libro de José Saramago, Las Intermitencias de la Muerte, que la señora Muerte pise nuestra tierra y se enamore de algún hombre, de algún alfarero (esos casi no existen), tal vez soldador, conductor de bus o hasta un sicario. El caso es que la señora Muerte, no envíe sus sobres violeta donde avisa que le llegó La Parca y no hay tiempo de más. Que se enamore y deje de trabajar algún tiempito. Que estos muchachos cuya vida llega a menos de 30, puedan soportar algo más, este hilo delgado de vida.

Imágenes de la tumba simbólica de Omaira Sánchez. Armero, Tolima.