Aquí hay gato encerrado

¡Ay, bendita la hora en que les dió por revolcarse a estos maldingos animales! Conchudos, que les da por hacer sus cochinadas, arriba en el techo; fuera de eso, les da por compartir sus mieles a los gritos, qué gritos, alaridos, porque pa eso que cuando se ponen de coitos vespertinos, lo hacen con todas las ganas y la arrechera de la hembra la alardear a todo el barrio. Tiene los más profundos orgasmos, y los grita a sus anchas, y los hace sentir, y lo hace saber a tal punto que, vea las horas que son, tres de la madrugada y esos maldingos gatos no nos han dejado dormir. Y eso que Albeiro tiene que madrugar a la construcción.

Ahí está en la pieza Albeiro echando “madres*”, que qué va a hacer mañana para trabajar…

Vea, es que les he echado Creolina y Veterina pa espantarlos, los vecinos les tiran piedras y ya nos han quebrado varias tejas, los bomberos no vienen por estos lados y Morrongo ya ni ladra, ese no espanta ni su propia modorra. ¿Qué vamos a hacer, pues?

¿Qué hacemos con esos gatos? Opina…

En la imagen. Gato encerrado de manera voluntaria. ¡Por que pa eso que les fascina ventanear! Barrio Moravia, antiguo basurero de Medellín.

*Madres: No se trata de quienes traen hijos al mundo, sino, de hijueputazos.