¡Ha muerto el hombre!

Después de tantos decenios de dominio sobre la tierra, de tantas guerras y subyugaciones; después de inventar, crear e innovar, después de tanta vida, el hombre ha muerto. Se ha extinguido.

No ha quedado memoria de la humanidad, ni de sus creaciones: todo se lo comió la manigua. El esbozo de un rostro masculino ha quedado como memoria de lo que fue. ¡Como si eso fuera todo!

El hombre yace ahora donde todo comenzó: en la tierra, la Pacha Mama. En la imagen: ambientación de un lugar reservado en la Universidad de Antioquia para exaltar a la Tierra.

Compartí con la Pacha Mama

Un nuevo lugar, casi ritual, se abre en la Universidad de Antioquia, detrás del Museo Universitario y al lado del bloque 12 de Comunicaciones. Un espacio que rinde culto o respeto a la Pacha Mama, la Madre Tierra. Mi abuela mantenía en su nochero, una botella de alcohol con unas yerbitas adentro: yerbitas de marihuana para hacerse sus sobijos.

Dejemos las letras de lado y vamos a las imágenes.