Papitas fritas de la calle

* Má, yo quiero papitas.
– Rosalba por Dios, ya no estás comiendo cono, pues.
* Ah, Má, es que me antojé de papitas con criollas.
– ¡Ay mija, pues, quiéralas mucho porque ya plata no quedó!
* ¿Y los diezmil pesos que me dio mi padrino?
– ¿Cómo que diez mil? ¡no pagamos pues la cuota de sus botas!
* ¡Ay no Má, las botas eran un regalo de mi papá!
– ¿Su papá? juajuá, el sacó esas botas y no las pagó y me tocó a mi abonar cinco y sus diezmil, ahí están.
* ¡No, qué pereza! ¿Y entonces mi regalo de quinces?
– Andá, pues, Rosalba, comprate unas papitas, y unas combinadas para mí.

Venta de papitas en Támesis, Antioquia.

Vendedores ambulantes en el Desfile de Autos Antiguos

Es tan rentable el negocio en Feria de Flores, que incluso los que piden dinero, los mendigos, vienen de otras ciudades de Colombia, porque dicen que en fiestas, los paisas son más amplios, más generosos.

Recuerden que pedir es todo un negocio, y como tal, tiene estrategias de mercadeo, actuación, horarios, plazas, actitud y aptitud para abordar al cliente.

Estos no piden, son simplemente, vendedores ambulantes.