Que no me alcance la desesperanza

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Qué hacer cuando la esperanza ha desfallecido y no apuestas por una mejor consciencia colectiva, solo, vivir tu vida lo mejor posible. A veces pienso en el surrealismo de la primera mitad del siglo veinte y creo que nuestra “realidad” colombiana no se aleja de esas imágenes fantásticas, oníricas, ilógicas y, en algunos casos, angustiantes.

La poesía, el cine, la plástica, entre otras manifestaciones, tuvieron su espacio en este movimiento; pero cuando veo, sin querer, noticieros, titulares y párrafos de prensa, se configuran en mi mente imágenes surrealistas que nada tienen qué ver con el “realismo mágico”.

Una mujer, matrona, yace recostada en la vía pública. Del bosque enmarañado de su monte de venus aparecen cientos de motociclistas salvajes, serpentinos, esquivando camionetas conducidas por fierros explosivos, bajo un cielo contaminado de las críticas sin sustento que son proyectadas desde las cuentas de Facebook y Twitter de cada ciudadano. Sobre su pecho, hay un rifi rafe con las tetas de obesa mujer, pedazos de piel con glándula adherida, son arrancados con ansiedad por contratos cuyo adn fue manipulado. Sobre su cabeza, algunos seres gritan voces inentendibles, como lenguaje babélico, parecido al sentido de las promesas. Las células de la mujer reñían con sus pares, se devoraban, desgarraban su núcleo entre ellas mismas.

Pero, miro desde mi balcón y parece que el statu quo es rítmico, apacible, aunque con algo de ruido; pero vuelvo a las noticias de lo que sucede entre el reino animal humano y vuelve la desesperanza a vestirme. En Facebook, los cambios de bando son ágiles, la lectura y su consecuente crítica es rapaz. Hoy se montan héroes y mañana guillotinan su cabeza. Hoy no comemos carne por moda o convicción y mañana roemos hasta el último hueso de algún comodín humano. Ayer proclamamos héroes y hoy los hacemos memes de desesperanza.

Nos matamos entre pares, nos devoramos sin llegar hasta el hartazgo, señalamos y disparamos con el dedo y creemos que un solo hombre en cada escenario tiene la solución; delegamos la responsabilidad en otro que sea más visible y le culpamos por el fétido olor. Elegimos, para poder lavarnos las manos. Elegimos esperanzados en que un mesías nos regrese la vista en un país enfermo de ceguera.

¿Creo en el hombre? Creo que la velocidad que llevamos nos impide detenernos a pensar en nuestra responsabilidad, deber, derecho a la felicidad pero no a cualquier precio. Es triste ver cómo mi hijo cierra la ventana del auto cuando pasamos por ciertos lugares: “…es que por aquí atracaron a…”, “…allí fue donde sacaron ese revólver”, “…Cierren, que allí es donde viven los de la calle”. Preferiría volver al momento de su percepción cuando, asomado por la misma ventana y su cabello moviéndose con apuro, preguntó: “¿De qué color es el viento?”.

Dadaismo – O el comenzar de nuevo

Dadaismo

¿Qué seguirá, cuando Colombia salga de el presente letargo cultural, de su baja auto estima nacional, de su cansada y requemada guerra de guerrillas?

¿Qué seguirá, cuando Colombia conquiste un relativo estado de calma y un consecuente aumento en la estima patria?

¿Qué seguirá, cuando Colombia esté preparada para gobernar sin ese excesivo amor por el dinero, sin triquiñuelas contractuales, sin el amor propio de los gobernantes?

Sea como fuere, los colombianos nos estamos maleducando con algunas estrategias.

  • ¿Es necesario tener que ofrecer dinero, para que un colombiano denuncie una mala acción, un delito, un atentado?
  • ¿Los organismos de investigación no tienen capacidad propia de cerrar un caso, sin necesidad de pagar recompensas?
  • ¿No somos capaces de hacer las veces de veedores -de cualquier cosa- si no hay dinero de por medio?
  • ¿Estamos seguros de que quienes reciben recompensa por algún denuncio, está libre de pecado y no tiene manos en el asunto denunciado?
  • ¿Será que no estamos preparados para controlar, denunciar, vigilar, proteger; sin que el Estado nos pague por tales actividades, que deberían ser inherentes a cualquier patriota?
  • ¿Cómo es nuestra consciencia colectiva?

Imágenes tomadas en el taller de Augusto, en el barrio Aranjuez, parte baja. Latonería, pintura, cachivaches y trebejos.

Mi mirada de la marcha por la paz del 28 de noviembre

Los menos favorecidos: ¡presente, presente, presente!

Las mujeres canguro: ¡presente, presente, presente!

Los churros para la sed: ¡agua, agua, agua!

Las que miran con recelo: ¡presente, presente, presente!

La sandía, patilla fresca: ¡amil, amil, amil pesitos no más!

Para cuando termine la marcha: ¡sancocho de bagre, arroz, ensalada y postre. $8.000!

Dany, la que nuca falta y su crío: ¡presente, presente, presente!

El hombre Cebra: ¡presente, presente, presente!

Los más pequeños: ¡presente, presente, presente!

El que pone la frente a todo: ¡presente, presente, presente!

Marcha por la Paz, 28 de noviembre de 2008 / Poca presencia… Tal vez se está agotando el recurso. ¿A ver qué nos inventamos? Será ponernos a pintar todos los techos con cal y hacer con ello un espejo pa que nos vean desde la luna. Después más fotos

¿Dónde reposan su silencio ahora?

¿Dónde están los desaparecidos?, ¿Dónde su osamenta si es que volvieron a la tierra?, ¿Dónde están sus carnes vueltas polvo?, ¿Dónde quedaron escondidos?

¿A dónde fue a parar su sonrisa extinta?. ¿Dónde están los desaparecidos? Se fueron sin el último abrazo, se fueron antes de la víspera escrita de su muerte, se fueron diciendo “ya vengo” y nos dejaron con la promesa incumplida, rompieron el honor y no volvieron.

¿Dónde reposan su silencio ahora?

Plantón contra el olvido en la Plaza Botero el día 30 de agosto

Con este evento se quería conmemorar el Dia del Detenido – Desaparecido en América Latina, se  buscaba sensibilizar a la gente común  sobre este crimen de lesa humanidad, llamar la atención sobre las víctimas de la Desaparición Forzada que en el país, según organizaciones de derechos humanos superan los 30.000 casos y en Antioquia, la Fiscalía ha documentado cerca de 7.000 desapariciones forzadas desde el año 1.990. Dicho evento fue organizado por la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos – ASFADDES y diferentes organizaciones de derechos humanos y sociales.

El llamado es a condenar “el crimen de lesa humanidad de la Desaparición Forzada de personas, a rechazar su práctica como un mecanismo para agredir y exterminar a grupos poblacionales, generalmente marginados, organizaciones sociales, políticas, defensoras de los derechos humanos, sindicales,  y a manifestarse a favor de mecanismos efectivos que permitan el esclarecimiento de los hechos, la verdad, la justicia y la reparación integral”.

A marchar este domingo 20 de julio

Imágenes de la marcha de febrero de 2008 en Medellín. Las imágenes amplían y llevan un corto mensaje. Haga click.

PaS y amor

Esa tarde el viento hacía ondear la bandera que cubría el cuerpo de este anónimo monumento itinerante. Tal vez registrado por alguna prensa, el hombre Pas, demostraba los secretos de su rostro y exhibía orgulloso su faz y su antifaz. Las manillitas revelaban el sentido del viento mientras un mensaje de amor y paS quedaba en cada transeúnte que con afán dejaba su incentivo monetario.

Estatua Humana en el Parque de Berrío.