El Chavo del 8 ó el hombre duplicado

* ¡Ay mija!, ¿ese no es Roberto Gómez Bolaños?
– ¿Será? / Pero que pecado, mirá como está de acabado
* ¿Acabado? pues miralo que está pidiendo plata y todo
– Y mirale ese ojo todo picho
* Lo que hace la televisión, con razón mi mamá me lo tenía prohibido
– Yo a Nelson el menor, no le dejo ver televisión. Va y acaba como el Chavo ese
* ¿Y vos tampoco estás viendo la televisora?
– ¡Oigan a esta, vos crees que me voy a perder la novelita como está de buena. No ves que él ya la besó?
* ¡No jodás!
– ¡Pa que viás!

José Saramago sorprende siempre con sus historias irreverentes, ilógicas, análogas a la realidad política y económica. Ya no sorprende para quienes lo leemos, en su frecuente uso de las comas (,), en las opiniones insertadas a la ficción de sus personajes. Saramago mete la cucharada* de manera acertada, personal, crítica y reflexiva. El Hombre Duplicado es otra de sus obras y me lo trae a la memoria, estas fotos tomadas en la Plaza Botero o Plaza de las Esculturas.

Este es Luis Eduardo Campos, un bogotano, artista de la calle y duplicado de El Chavo del 8, personaje de Roberto Gómez Bolaños. Estuvo de visita en la semana de la Feria de las Flores 2009, semana, por cierto, de boyante recaudo en mendicidad, trabajo callejero y ventas ambulantes. La segunda imagen revela a Luis Eduardo posando con el original Chespirito y con Florinda Meza.

Meter la cucharada: Meterse en un tema ajeno. Participar sin ser invitado. (Yo)

Hay gente que no tiene lentes y lee con lupa

  • Hay gente que lee revistas desde la última a la primera página
  • Hay gente que tiene pelos en las orejas
  • Hay palos para extender la ropa
  • Hay teléfonos de disco aún
  • Hay calcetines con sistema de aire en la punta
  • Hay gente que pela la naranja con la uña del pulgar
  • Hay mujeres que usan enaguas
  • Hay puertas de cuartos que no cierran bien
  • Hay cucarachas en importantes restaurantes
  • Hay cobijas sin lavar hace un año
  • Hay zapatos que se desamarran a cada instante
  • Hay vecinos que uno los visualiza en el infierno
  • Hay niños que enrollan papelitos y fingen fumar
  • Hay adultos que no conocieron mujer
  • Hay abogados que se “ganan” el 50 por ciento
  • Hay personas que nunca cobran
  • Hay gente que no le da el puesto a otros con mayor necesidad
  • Hay gente que no tiene lentes y lee con lupa
  • ¿QUÉ MÁS HAY?
  • Llanerísimo dice: hay gente que no tiene sueldo pero trabaja
  • hay gente que peca y reza y nunca termina una partida
  • Julio Eduardo Gómez dice: Hay muchos indigentes en esta misma plaza que nadie quiere ver ni recoger.
  • Hay mucha basura que todos tiran y pocos recogen.
  • Hay muchos museos y bibliotecas que nadie visita.
  • Hay mucha gente bebiendo en pleno Junin.
  • Hay muchas flores y muy bellas en medellin y pocas compran.
  • Germán Morales dice: Hay unos Colombianos q pensamos salir de nuestro pais pensando q afuera se esta mejor y cada dia deseamos regresar a nuestra tierra.

Foto en Plaza Botero o Plaza de las Esculturas, frente al Museo de Antioquia.

Rueda diario, cargada de café

Muchos cuerpos sin el olor de la jornada laboral caminan rumbo a escritorios y construcciones, rumbo a sus trabajos particulares. Recién bañados caminan los que a buscar trabajo se levantan. Una parada, un tinto, una brave conversación del partido del domingo, una crítica al gobierno o una alabanza al ejecutivo… Tres sorbos más y ¿cuánto le debo? – 200 pesos vale en el centro. Empacame dos pandequesos y echale servilleta. Mañanas en Plaza Botero.

Carrito para vender tinto. lo que corresponde a la tapa del motor, se levanta para guardar todos los insumos del día.  Es una réplica de un Dodge 600, de las más lindas que he visto.

Créame que no soy de La Chiva

Ella se acicalaba con exagerada insistencia, repasaba una y diez veces su cabello, se pintaba y se ponía bonita, atractiva al macho. Su pequeño espejo dejaba ver una mujer feliz y segura de si misma.

 Yo la observaba y caminaba directo a su tocador improvisado, no podía perderme esa imagen, la imagen de una mujer preparando su piel para la pasión. Su nombre es María y no dejaba de llamarme “Tarrao” que en Medellín significa alguien simpático. ¡Lo que es la ceguera laboral!

 Le pedí permiso para registrar el acicalar de su figura, ese peinar y esa vanidad que la hacía mujer. María aceptó en primera instancia pero dudó y antes de dejarse tomar la primera foto me hizo una pregunta que no es la única vez que me hacen: ¿Venga Tarrao, usted es de La Chiva?

 

 

Con un rostro ofendido y con un hilar de palabras que intentaban desquitarse de una reciente herida, María me explicó que el año pasado una periodista o practicante de periodismo vinculada con La Chiva también le había pedido permiso para tomarle unas fotos. Las imágenes se tomaron, pero María no sabía el contenido de la crónica que días después fue publicada en este tabloide y fue el titular el que ofendió en gran manera el orgullo de esta mujer que trabaja por el sector de la Iglesia de La Veracruz complaciendo los placeres afanosos de algunos que frecuentan el sitio.

 “La Catre Pobre” fue el titular con que María se encontró y que ofendió el honor al que ella tiene derecho según me comentaba. Bastante herida, María me explicaba que si bien ella sabía en qué consistía su trabajo, no tenían derecho a tratarla como lo habían hecho con ese titular y menos cuando la crónica hacía una comparación entre prostitutas de alto cobro y estas de tarifa más modesta.

 “¿La Catre Pobre?  No Tarrao, no es justo que a una la traten así. Vea, hay hombres que me buscan conversa y me dicen ¿Vea, quiere que nos tomemos un cafecito?. Y ellos me invitan a algún café y nos tomamos el cafecito y a veces…” Entre risas me dice con su mirada lo que pasa después del cafecito. María me narra con una delicadeza muy femenina el accionar de su trabajo, me cuenta y me saca de dudas y calma mi curiosidad y no deja de insistir en lo indelicada que fue la periodista de ese medio de comunicación que la engañó ocultándole información y haciendo esa comparación donde su ser salió lastimado. ¿La Catre Pobre, Tarrao? No es justo ese título Tarrao.

 -          María, yo no soy de La Chiva, entonces, ¿me deja tomarle la foto?

 Y María posó feliz y vanidosa, mujer ella y orgullosa.