De tazas, jarros y pocillos

La quinta esencia de los no iniciados es el café, bebida que pasa imperceptible, a veces, pero que se hace del rogar o del necesitar cuando estamos en ciertas circunstancias. La necesita el universitario que recién se integra a la bebida y reconoce que activa sus neuronas ante el nerviosismo de parciales y finales. La necesita el trabajador para despegar la mañana con citas, reuniones y responsabilidades. La bebe el hombre maduro que, entrado en años, se siente menos solitario cuando sus labios y su paladar siente la tibiez del amargo elíxir.

Pero la bebida necesita un continente que ataje el descaro de todo fluido de buscar fáciles salidas; tal necesidad se junta con la compulsiva obsesión del hombre de coleccionar todo tipo de cosas, para nuestro caso, pocillos, mugs, tazas y demás jarros relacionados con el café. Unos, coleccionan por impulso acumulador, por detallar una taxonomía del objeto que a veces se desborda y raya en la locura. Otros, no es que coleccionen sino que se aferran a los objetos, usando hasta su quiebre, aquellas tazas que avisan desvaríos, res quebramientos y despicados; sacarles una taza a estos, es como ganarles una difícil partida de ajedrez.

He aquí algunas tazas de esas que no han probado chocolate o café; sino que pasaron de la venta a la exhibición privada en repisas y anaqueles. Fueron creadas para acompañar a los oficinistas en sus escritorios, como pocillo de niño que es marcado con nombres, apellidos y grado escolar del infante; tazas como éstas, forman una variopinta muestra en las alacenas de las cocinetas de las empresas, cada quien sabe cuál es la suya y si hay pares, son diferenciadas con marcador por debajo.

Algo hay de íntimo en las tazas para beber, quizás por la acción misma para la que fueron creadas y el beso que nos corresponde darles para tomar una cálida bebida. Es íntima porque somos cuidadosos con los fluidos, no los del café, sino los de nuestra boca. En cafeterías centrales no importa semejante tontería, dirían los comensales, lo que importa es que el café esté recién servido de la greca, que haya cucharita y cubitos de azúcar. ¡Salud!

¿Tiene tazas, jarros o pocillos? Envíeme la foto y cuénteme un renglón con la historia ¿Qué dice?