Hay unos que venden viento

Entre pitos, gritos y la algarabía de la calle se destacan algunos por su silencio. Entre el vaivén, el corre corre y la mudanza humana se destacan otros por su avezada quietud. Entre la mugre rebelde y callejera, entre fragancias y humos de gris basalto se destacan unos por sus globos de colores trasparentes.

Son los venteros de pompas de jabón, los que no gastan garganta en gritar su venta, no vocean al aire su mercancía, sino que desahogan su inventario al viento. Ellos adornan las calles con sus flores de jabón.

A veces, esas bombas infantiles e inofensivas caen sobre nuestras cabezas en nuestro paso afanoso por Carabobo, caen y no provocan daño alguno, al contrario nos alegran, nos sacan del caos visual y nos hace sentir niños de nuevo.

Ventas mudas en san Antonio de Pereira

Este tipo de vendedor ambulante no necesita de su garganta para gritar en alto, la suma de sus productos a la venta. Solo el aire que roza sus pulmones son necesarios para cantar su producto a niños y antojados. “¡Qué va a comprar deso, reza mi mamá, yo le enseño a hacer eso en casa y verá ques lo mismo!”. Y pues sí, después quién me aguantó gastando el detergente en pompas de jabón por toda mi casa.

Siempre me encantará ver un vendedor de pompas de jabón, porque lo comparo con los que venden aguacates en los barrios que ascienden montañas, los comparo con vendedores de MAAAAAASAAAAMORRAAA PILÁAAAA. El de las pompas nunca llegará a casa sin voz.

“Mario ¿Quién se gastó el jabón que tenía aquí?” / (Silencio) / Vendedor ambulante en San Antonio de Pereira, Rionegro. Antioquia.