De primeras comuniones y platos fríos

Rito de iniciación es el Bautizo, en la religión católica, protestante y en muchas más. Rito de iniciación es también la Primera Comunión dentro del catolicismo. Rito que pasa insignificante en su escencia para el iniciado, dado que la concentración está en el desfile, en el cirio y, mayormente, en el vestido.

Si se comprendiera la profundidad del compromiso adquirido, no habría violencia, muertes, iras y rencores, pero en nuestro contexto algunos se persignan ante la imagen de María, bendicen la bala, cargan el cartucho de muerte y ¡Pum!… Ese hombre que, años atrás, hizo su Primera Comunión, terminó la vida de su hermano, pues todos lo somos.

Las cosas del espíritu no deberían ser preocupaciones de vestuarios, ‘estrenes’, festejos y piñatas, de zapato nuevo, peinados y cirios adornados. Las cosas del espíritu son meditación, consciencia, trascendencia, alma, silencio y temor. La Primera Comunión, para quienes deseen hacerla o infundirla, debería ser en harapos, con pies descalzos, con cabeza rapada en signo de humillación, debería ser un morir del EGO, del yo terrenal, para que el espíritu se vista de luz, de GLORIA, que es la naturaleza de lo divino, pero…

…Pero sé que esa propuesta no pega, así que, sigan en lo suyo, no dije nada. Estrenar es muy rico, las piñatas también, la comida que sea CALIENTE por favor, si es almuerzo que sea a las 12:30 y no a las 4:00, si es comida, que no pase de las 8:30. El cirio, bien bonito, párese derecho y no se despeine. Los regalos… ¡lo mejor!

Foto: venta de vestidos de Primera Comunión. Amagá

Los rituales de despedida

Se quema el sahumerio, se quema el muñeco de año viejo, se queman las cartas viejas, se queman  las ropas malas, se quema la pólvora, se queman los malos ratos, se queman los demonios internos, se queman los diablos externos.

Se sacan las pulgas viejas, se aplastan las cucarachas que amañadas, reposaban debajo de la cama. Se cambia la vacenilla de peltre, se parcha la olla vieja. se cambia la tierra en menguante, se regala la ropa vieja, se remienda el bluyín de Albeiro.

Se saca el colchón manchado, se cambia de sábana el treintaiuno, se buscan las telarañas para enredarlas en el palo, se bañan las paredes sucias, se remonta la tapa mala de un tacón rojo y su par, domingueros de Susana. Se quema eucalipto, se barre y se trapea siete veces.

Se le echa olor a la casa, se prende una vela, se come la uva, se le da la vuelta a la manzana con tres petacas llenas de nada, se llama a la amada, al vecino de otrora, a la comadre vieja. Se abraza, se besa, se llora. Se le dice adiós al año viejo.

Se bebe, se emborracha, se quema. Se matan, se ríen, se queman. Cinco pa las doce y se sale a la calle, se echan Maicena, se le da guaro al desconocido, se invita, se convida, se quedan, goterean y lloran. Se pelean, se matan, se ríen.

En la imagen: lote con basura en el sector de Niquitao. Medellín.