Gracias señor por la avena

Un sobrino de mi esposa Juan Diego Gallego Blandón a sus cinco años oraba así: …y Señor, gracias por las avenas, gracias te doy señor por las avenas porque sin ellas no podríamos vivir…

Uno creería que el niño es muy sano y su alimentación muy saludable, para darle gracias al señor por dicho cereal, pero ante la pregunta de mi esposa de cuál avena era que estaba tan agradecido, Juan Diego respondió señalando esas líneas rojizas por debajo de su piel, nuestras venas.

A lo que quiero llamar mi atención, es acerca de la mejor oración que existe, esa de agradecimiento al creador por tanta belleza, minucia, color y sabor en este mundo. Nuestra oración en cambio se ha dejado permear de la bolsa económica y de tanta noticia con ictericia. Nuestra oración es un pliego de peticiones permanente, de demandas y tutelas al Verbo Divino. La oración de los infantes es el resultado del peremne asombro de los porqués respondidos por los adultos curtidos y corruptos. la oración del púber es la gracia de Dios que sube humanizada con aromas infantiles. Nuestra oración es ganar los números de la henchida lotería, la del niño es agradecimiento porque aprendió a contar con los mismos dígitos. Nuestra oración es un carro, la del niño es la ofrenda de su carro de juguete para que Jesús se haga pequeño y juegue con él.

No esperemos estar en cama, heridos, cuadripléjicos para dar gracias por la lotería que ya hemos ganado: Ver, oír, saborear, oler, caminar, sentir, vivir, amar. Gracias señor por las venas, porque sin ellas no podríamos vivir. Amén.

Imágenes tomadas en semana santa, iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, Parque de Berrío. Medellín – Colombia.

Ingeniería paisa, crea robot colombiano

Este robot disfrazado de Mazinger Z, promocionaba el Día del Libro. Ubicado en Junín, este Robot Colombiano robó mi atención por su elaborado vestuario. Definitivamente la recursividad y creatividad aflora cuando la economía apreta. Lo mejor de este man fue su sonrisa.