Nunca he escuchado a alguien decir que su abuela es muy fea

Nunca he escuchado a alguien decir que su abuela es muy fea. Nunca he visto a alguien criticando a su abuela, destacando su figura postrera, su estética final, su piel en relieve y los demás temas formales de la senetud.

Con esa misma mirada deberíamos percibir al otro, al fulano y a la mengana anónima que deambulan por calles y carreras. Con esa misma mirada deberíamos calificar las estéticas variopintas en esta villa de vida.

Deberíamos, depronto, tender a la imperfección corporal en busca de la singularidad, de la originalidad de nuestra propia estética. Es fascinante cuando veo a los que llaman FEOS y veo en ellos cantidad de particularidades que lo hacen único.

Más me encanta ver a la FEA que va con novio, porque significa, entonces, que para él, ella es bella y que ella superó su estética para verse ya por dentro y qu así la verá su compañero. Me encanta ver a la FEA con novio, porque significa que hay esperanza para ella por siempre, porque para alguien ella es bella.

Nadie me ha reconocido que su abuela es FEA, y no lo han reconocido porque jamás así ha sido. Las abuelas son bellas y nunca han envejecido a nuestros ojos, pues el alma, no envejece, no muta, siempre es bella en una estética intangible.

No sé… ojalá me hayan comprendido. Fotos tomadas en el parque de Jericó.

Yo no creo en la edad. Pablo Neruda

Oda a la edad, por Pablo Neruda. /

Yo no creo en la edad. Todos los viejos llevan en los ojos un niño, y los niños a veces nos observan como ancianos profundos.

Mediremos la vida por metros o kilómetros o meses? Tanto desde que naces? Cuánto debes andar hasta que como todos en vez de caminarla por encima descansemos, debajo de la tierra?

Al hombre, a la mujer que consumaron acciones, bondad, fuerza, cólera, amor, ternura, a los que verdaderamente vivos florecieron y en su naturaleza maduraron, no acerquemos nosotros a la medida del tiempo que tal vez es otra cosa, unmanto mineral, un ave planetaria, una flor, otra cosa tal vez, pero no una medida.

Tiempo, metal o pájaro, flor de largo pecíolo, extiéndete a lo largo de los hombres, florécelos y lávalos con agua abierta o con sol escondido. Te proclamo camino y no mortaja, escala pura con peldaños de aire, traje sinceramente renovado por longitudinales primaveras.

ahora, tiempo, te enrollo, te deposito en mi caja silvestre y me voy a pescar con tu hilo largo los peces de la aurora.

Tomado de Nuevas odas elementales. Tercer libro de las odas. Edición Debolsillo 2003

Pensaba escribir acerca de esta hermosa sala campestre hallada en San Pedro de los Milagros, pero la vida tenía algo más para decir, a uno, o dos quizá, a alguno que hoy se sintiera viejo y sin menaje en su morral. Pensaba hacer un breve análisis del comedor aquí ilustrado y de su esencia sencilla y natural, pero Pablo quería hablar de nuevo. Y don Pablo es DON PABLO, ustedes me entienden.