Taburetes pa’ tintiar en fríos mañaneros

El taburete es uno de los diseños de silla personalizados por sus dueños. Se pintan, se acolchan, se usa recostada a la pared sostenida de las patas traseras. Las hay peludas con piel de res, las hay curadas al sol, las hay desvencijadas.

Invito a Marta Laverde, docente de Diseño a doctrinar sobre la silla. Diseñadores industriales ¿Qué tienen para decir?

Taburetes en Jericó, Antioquia.

Banca y ventana para disfrutar amores

La silla para pasar las tardes, la ventana para otear todo el día. La silla para esperar la liberadora muerte, la ventana para esconderme de ti. La banca para colgar mis pies, la ventana para que me visites. La banca de madera de árbol para ser uno sólo con él, la ventana para atisbar a mis vecinos.

La banca para no desperdiciar madera, la ventana para colgar mis hermosas cortinas. La banca para esperar que ella se siente a mi lado, la ventana para dedicarle amores y poemas. La banca para hacerle visita, la ventana para cuando su mamá no nos deje ver.

La banca y la silla se unen, cómplices, para que nuestro amor se visite de vez en cuando, bajo las miradas ajenas, bajo la inquisidora cara de tu mamá. No entres la banca al anochecer, no cierres la ventana al dormir; deseo sentarme a recordar cada guiño, quiero lanzar piedritas adentro y esperar a que sea mañana, otra vez.

Vení querida sentate un ratico, que tengo estos pies hinchados

“Llevao de su parecer” decía mi madre Merlene de mí. “Cascarrabias”, decía mi abuela Juana. “…Todo por llevar la contraria…” dice mi esposa Diana, actualmente.

Y así es, por qué lo voy a negar. No comer entero, preguntarlo todo, auscultarlo, mirar por debajo, dudar de mucho, mirar por el revés, tocar, oler, volver a ver. Resultado: ver lo que otros no ven, conocer más, aprehender de todo, saberlo más, reír, disfrutar con lo poco, con lo simple, con lo bello y lo feo.

Las sillas, por ejemplo, obra de diseñadores industriales, resultado de la disciplina entre la forma y el hombre, y el uso que este último hace de ella; las sillas, decía, hablan de un estadio de la historia, de nuevas configuraciones, de las tecnologías usadas y nuevamente, del uso y la apropiación.

Las sillas de autor, exitosas claramente, tienen su lugar en la historia del hombre y el diseño, la tecnología y sus usos; pero a este cascarrabias, le gustan las sillas configuradas a nuevos contextos, como las de la imagen, sillas, cuyo contexto fue trasladado; cuyo uso, sigue vigente; cuya estética, sigue siendo aceptada o no, dependiendo del transeúnte del momento.

Lo que es a mí, me fascina. La banca de abajo, incluso, me gusta más, con sus variaciones, intervenciones y adaptaciones al nuevo uso: véase las patas, véase el cojín del sentadero. En fin, a este llevao de su parecer, le gustan estas cosas, que ofenden a los minimalistas, a los puristas del diseño, a los ortodoxos de la línea.

Se hace escuela al andar

Colaboración de Carlos Torres, del Departamento Administrativo de Planeación de la Gobernación de Antioquia. Imagen tomada en Arboletes, Antioquia.

No importa si hay zapatos o no, no importa si las ropas uniformadas están, no importa si la panza está llena, porque estos arrieros de la educación están dispuestos a llevar escuela donde sea. Tanto los niños que llevan material, como los docentes de Antioquia, que así tengan que viajar en chalupa, lomo de mula o a pie largas jornadas, están dispuestos a enseñarnos los secretos de las letras y los abstratos números.